Una de las cosas que teníamos claras cuando empezamos a montar el itinerario y rutas por Florida era que queríamos recorrer la Overseas Highway para recorrer los Cayos de Florida en un día.

Fue algo complicado montar esta parte de la ruta porque meses atrás, un huracán dejó bastante destrozada toda esta zona ( y gran parte de la costa oeste de Florida) y eso hizo que tuviésemos que modificar la mitad del viaje. A eso hay que sumarle lo carísima que es esta zona (y si te toca que sea un sábado como a nosotros, pues mucho más caro aun…).

Finalmente, y tras preguntar e informarnos mucho de como estaba sobre todo la zona de Cayo Hueso, decidimos pasar un día en la zona.

Nos costó mucho decidir dónde dormir en los Cayos, ya que queríamos dormir en Cayo Hueso para poder ver su famoso atardecer y no tener que retroceder para dormir, pero era sábado y además de estar casi todo ocupado, lo que quedaba era impagable. Resulta que era San Patricio y allí lo celebran a lo grande. Si de normal está a tope de turismo, no os imagináis lo que había ese día…

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Teníamos reservado para dormir en Islamorada pero eran casi 80 kilómetros hasta Cayo Hueso, así que finalmente decidimos pagar una pasta (200 dólares) y dormir en Cayo Hueso.

La agenda estaría bastante apretada así que no nos quedaba mas remedio que recorrer los Cayos de Florida en un día.

Hay excursiones en el día que salen desde Miami pero creemos que es demasiado apretado. La mejor manera para ver los cayos de Florida (además de en barco) es alquilar un coche y conducir por la carretera panorámica.

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El día comenzó muy temprano (como muchos otros) y después de dejar la habitación y tomar un pobre desayuno, nos pusimos en marcha con muchas ganas.

La primera parada sería un breve vistazo a Cayo Largo; concretamente a John Pennekamp Coral Reef State Park.

Este parque estatal es una de las zonas más populares de los cayos para hacer snorkel. Hablé largo y tendido con Mónica de “Notas en mi libreta viajera” ya que ellos hicieron esta actividad, pero debido al huracán la zona quedó bastante regular e incluso en el mismo parque nos dijeron que de momento estaba todo un poco mal, así que nos conformamos con dar un paseo por allí.

Pagamos 9 dólares cada uno y nos fuimos a echar un vistazo a una pequeña playita en la que los carteles anunciaban que ojo con el baño, por eso de los alligators…

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Hicimos un pequeñísimo trail circular por un pequeño manglar y después fuimos a otra playa en la que solamente encontramos una familia con todos sus bártulos por allí dispuestos a pasar el día.

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No sé si es que yo tenía idealizada esta zona, pero me lo imaginaba como mucho más paradisiaco, aunque si que es verdad que era un lujo tener toda esa zona casi para nosotros solos.

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Volvimos al coche después de esta primera parada, volvimos al coche y fuimos directos a Islamorada. Desde la carretera veíamos pequeños cayos con playas privadas y unas casas de infarto, pero también veíamos el mal estado en el que se han quedado algunas casas y pueblos de la zona tras el huracán (incluso algún hotel abandonado debido a los destrozos).

En Islamorada hicimos la parada en uno de los sitios más visitados de la zona: Robbie’s.

Robbie’s Pier es un sitio muy curioso, un viejo embarcadero con puestecillos y un par de restaurantes donde la gente se acerca a ver los enormes peces tarpones (son exageradamente grandes).

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Pero a mi lo que me gustaron fueron los pelícanos…

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Estuve haciendo fotos a estas curiosas aves hasta que me cansé, además había decenas de ellos merodeando por allí a ver si con suerte pescaban algo de lo que se comían esos peces tan grandes.

Nos tomamos dos bebidas frescas antes de volver al coche y poner rumbo a la siguiente parada de nuestro interés: Big Pine Key, pero para ello debíamos seguir cruzando esta increíble carretera panorámica con océano a ambos lados, la Overseas Highway (US1 Hwy) y su famoso puente de las siete millas.

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Hicimos alguna parada para poder alguna foto del agua ya que su color nos parecía de película.

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Este pequeño cayo es famoso porque en él habitan los ciervos de los cayos. Nosotros hicimos una pequeñísima caminata hasta el Blue Hole intentando ver alguno, pero en lugar de ciervos vimos un enorme alligator.

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Pero a la vuelta antes de montarnos en el coche salió a nuestro encuentro un pequeño y simpático ciervo de los cayos y pudimos hacerle alguna foto.

Y ahora sí, nos iríamos directos al cayo más famoso de todos: Cayo Hueso.

Llegamos sin problema al alojamiento que habíamos elegido; una preciosa casa histórica: Marrero’s guesthouse.

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Como veis la casa es preciosa, además al lado de la calle principal de Key West. Pero carísima, pagamos 200 dólares por una habitación pequeña con baño compartido. Limpísimo eso sí, y además no lo encontramos nunca ocupado. Lo bueno que la casa tenía una piscina en la parte trasera y el desayuno estaba incluido.

Por si no fuese suficiente con lo que pagamos, como la casa no tenía aparcamiento, tuvimos que pagar 28 dólares de parking por aparcar en la calle frente a la casa.

Nos registramos en la guesthouse y nos fuimos directos a disfrutar del bullicio y el ambientazo de Duval Street: la calle principal de Cayo Hueso. Había muchísima gente porque ese sábado era San Patricio. No os imagináis como estaba la gente a las 3 de la tarde… y qué estilismos !!!. Comimos en un lugar en una de las calles aledañas a Duval Street, rodeados de gente de fiesta, gente muy entrada en años borrachos como cubas y sobre todo gente que gritaba muchísimo… Olvidé apuntar el nombre del sitio pero vaya, era una especie de pub (estaba todo lleno fueses donde fueses).

Después de comer nuestro interés estaba en seguir recorriendo Duval Street y alrededores buscando un sitio tranquilo para probar el famoso Key Lime Pie. . . Estaba delicioso la verdad. Dicen que no te puedes ir de aquí sin probar uno de estos pasteles, y lo corroboramos. Está muy rico.

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Caminamos hasta llegar a uno de los puntos más famosos y fotografiados de Florida: el Southernmost Point, el punto más al sur de los Estados Unidos (a solamente 90 millas de Cuba).

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Por cierto, no sé si el resto del año está así… pero bueno esto es por los amantes del postureo y para que no creáis todo lo que véis en redes… esta es la realidad de la foto anterior, tendréis que esperar cola para intentar haceros una bonita foto y tener mucha paciencia si no queréis que salga gente. Y ojo!!! porque se vivió un momento de tensión allí con unos que se intentaron colar.

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Después de hacernos las fotos de rigor seguimos caminando hasta llegar a la casa de Hemingway (mira que le cundió a este hombre, estuvo en todas partes… lo que no sé es como le daba tiempo a escribir).

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No pudimos entrar porque estaba cerrada por un evento privado (creemos que una boda). Si tenéis interés en verla, la entrada si no recuerdo mal son 13 dólares. En este post de Notas en mi libreta viajera podéis ver alguna foto y más info.

De camino de vuelta al hotel, pasamos por otro de los puntos de interés (al menos para nosotros, que nos gustan estas cosas), el kilómetro cero de la US1.

Volvimos al hotel a descansar un rato y darnos un chapuzón en la piscina tranquilamente y al menos disfrutar de ese sitio tan carísimo.

A eso de las 7 nos fuimos a Mallory Square para disfrutar del que dicen es una de los atardeceres más bonitos del mundo.

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Nos dedicamos a pasear entre las bonitas calles de Key West, disfrutando del ambiente, de sus bares… pero sobre todo a hablar de lo que nos había gustado Cayo Hueso y de que no nos importaría volver a pasar unos días aquí.

Cenamos en una especie de bar deportivo porque fuimos a buscar un restaurante que llevábamos apuntado pero no lo encontramos, así que nos metimos en Jack Flats y pedimos una ensalada enorme y nos calamares con agua y cerveza (29 dólares).

Después de un par de cervezas más en un local atestado de gente ambientada en el verde de San Patricio, volvimos al hotel cansados pero muy satisfechos de nuestro apretado recorrido de un día por los Cayos de Florida. Al día siguiente comenzaba la última etapa del viaje en Miami.