Este post como veréis a continuación será el más corto del diario de viaje.

Para nuestro último día de nuestro viaje a Nueva York en diciembre no teníamos ningún plan pendiente. Nuestro vuelo salía a última hora de la tarde así que hasta aproximadamente las 5 de la tarde teníamos tiempo para seguir dejándonos llevar por Manhattan.

La dueña del apartamento nos dijo que no había problema en dejar las maletas allí hasta que nos fuésemos así que después de dejar todo listo nos fuimos al Chelsea Market a echar un último vistazo y tomar allí un último desayuno en la ciudad.

Después de terminar el desayuno y entrar en alguna de las tiendas del Chelsea Market, nos pusimos camino de la zona del East Village, un barrio que teníamos poco visitado y que durante este último paseo nos gustó mucho.

Lo único que hicimos fue disfrutar de los edificios y de los pequeños negocios y tiendas con encanto que tanto nos gustan.

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Si que es cierto que hay determinadas zonas de este barrio que quizá las vimos con un ambiente no tan bueno como el del West Village, pero ese nivel y sensación de peligrosidad que vivía el barrio hace no demasiados años ya no tiene nada que ver con lo que se ve ahora.

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A media mañana y aprovechando que pasamos al lado, hicimos caso del consejo de Mari Angeles de “A propósito de mí” y nos tomamos un par de deliciosos trozos de pizza en “Artichoke’s”, totalmente recomendable sin duda.

Seguimos caminando y haciendo unas últimas compras de un par de regalillos y decidimos comer en 5 Napkins. Esta quizá fue la hamburguesa que menos nos gustó de todo el viaje (que estaba buena ojo, pero no comparable con el resto que probamos).

Mientras estábamos comiendo se puso a nevar copiosamente, tanto que en un par de horas se puso de nuevo todo blanco y siguió nevando durante horas.

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Mientras volvíamos paseando por el West Village a nuestro apartamento pudimos ver un rodaje de alguna serie de tv o alguna película (bueno realmente estaban tapando todo porque estaba nevando bastante).

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Recogimos nuestro equipaje y comenzamos el viaje hacia el aeropuerto, donde nuestro vuelo debido a la nieve se retrasó una hora…

Terminaba aquí un viaje maravilloso y el sueño cumplido de visitar Nueva York en Diciembre.

Como conclusión, decir que viajar a Nueva York siempre es una aventura, es una ciudad que vibra, que cambia constantemente y que cada vez que la visitamos nos atrapa sin remedio.

Nueva York es especial, y aun lo es más en diciembre ya que la magia de la navidad te envuelve en cada esquina, en cada parque, en cada escaparate, en cada tienda…

Hemos redescubierto zonas que nos siguen enamorando como el Greenwich Village, y hemos descubierto zonas como Tribeca, el East Village o Williamsburg en Brooklyn que han hecho que queramos volver aun más veces.

Nueva York no es una ciudad, es un modo de vida.

Si has llegado hasta aquí después de todos los post de este viaje a Nueva York, tan solo me queda agradecerte que estés ahí, post tras post.

Y recordad; los sueños, están para cumplirlos.