Después de salir de Florida, tocaba estar unos días en los estados sureños concretamente en Georgia y Carolina del Sur.

Escogimos como base para estos días las ciudades de Charleston y Savannah y durante 4 días estuvimos visitando estas ciudades y sus alrededores.

Nuestra ruta por estos estados comenzó llegando a Charleston donde escogimos un hotel de los que llaman embrujados. En nuestro post de los hoteles de este viaje tenéis toda la información.

Charleston está considerada como una de las ciudades más bonitas del sur de Estados Unidos, perfecta para recorrer su centro histórico a pie. No solo eso; no hace mucho, Conde Nast la ha declarado como uno de los mejores lugares para visitar.

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Teníamos unas ganas tremendas de visitar esta ciudad sureña y nos sorprendió muy gratamente.

Nosotros estuvimos un día y medio en la ciudad y una mañana en los alrededores de camino a Savannah; y aunque es un poco justo, organizándose bien si que da tiempo al menos a visitar lo más representativo de la ciudad.

Comenzamos nuestras rutas a pie por una de las arterias principales de la ciudad, la histórica King Street.

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En esta preciosa calle encontrarás además de tiendas de todo tipo, bonitas cafeterías y restaurantes. Es un gustazo recorrerla arriba y abajo.

De camino a la zona del mercado nos paramos a tomar un par de cerveza en uno de los bares donde más ambiente vimos… Por cierto es una ciudad de parada de cruceros, y cuando entramos al bar ya vimos que muchos se iban de vuelta a sus cruceros.

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Al salir, como estaba anocheciendo, lo mejor que pudimos hacer fue recorrer las calles cercanas al puerto donde no encontramos casi gente y pudimos disfrutar de la arquitectura típica de la ciudad.

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Otra de las cosas que hay que hacer en Charleston es probar la comida sureña. Nos costó mucho decidir dónde cenar esa noche porque algunos de los sitios que tenía apuntados o nos quedaban lejos o estaban ya cerrados (o eran muy caros). Finalmente decidimos por una especie de pub llamado Mac’s Place donde probamos un típico Sephard Pie (muy típico de la zona), un perrito caliente enorme (estilo Chicago, lleno de todo y más) y 3 cervezas por 29 dólares.

Ya después de cenar paseamos tranquilamente hasta el hotel, donde por cierto no vimos ningún fantasma.

EL día siguiente comenzó con una de las visitas imprescindibles en Charleston: Boone Hall Plantation, una de las plantaciones más antiguas de Estados Unidos y que está a pocos minutos en coche del centro de Charleston.

Una vez llegas a la entrada te encuentras con la hilera de robles centenarios que hacen de anfitriones a la entrada a la mansión.

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La entrada cuesta 24 dólares por persona e incluye el acceso a toda la zona visitable de la plantación: las casas de los exclavos, jardines y una visita guiada por la planta baja de la mansión.

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La zona de las viviendas de los esclavos es muy interesante ya que en ellas se cuenta la historia de la esclavitud en Estados Unidos, desde la compra de los primeros esclavos a la abolición de la esclavitud y la consecución de los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos. Además de eso, te cuentan cómo era la vida de un esclavo en la plantación y las duras condiciones por las que tenían que pasar.

Es curioso pero excepto en esta zona, no se habla nada más de la esclavitud en la visita guiada a la mansión, ni se nombra el tema…

Lo mejor la visita es pasear tranquilamente y disfrutar de esa zona tan bucólica.

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Hoy en día, la plantación sigue en funcionamiento y los dueños pasan algunas temporadas al año en la casa, por eso no se visita los pisos superiores donde tienen las viviendas.

A alguno quizá os suene la serie “Norte y Sur”… pues bien, fue rodada en esta plantación y dentro de la casa tenéis algunas fotos explicativas.

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Después de hacer varias fotos del camino de entrada de nuevo (nos parece precioso) volvimos de nuevo al centro de Charleston.

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Comenzó a llover con mucha fuerza así que después de tomar un café y comprar un par de paraguas (parecía el diluvio en pocos minutos), decidimos caminar a pesar de lo que llovía e ir a visitar otra de las zonas imprescindibles y más famosas de Charleston: Rainbow Row, una calle con casas y edificios de colores, aunque de camino y cerca de allí también disfrutamos de la arquitectura típica de la ciudad.

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Para comer, escogimos un restaurante muy conocido en la ciudad, el Magnolias donde pudimos degustar de nuevo dos platos típicos sureños. Este restaurante es algo más caro que el de la noche anterior (pagamos 37 dólares por los dos platos, un agua y una cerveza) pero merece la pena probar la típica comida sureña de la zona.

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Aprovechamos que paró de llover para volver a Rainbow Row y las zonas aledañas y aprovechar para hacer alguna foto más.

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La siguiente visita de la tarde, la zona del embarcadero y Battery donde además de pasear por el paseo marítimo y ver cañones de la guerra civil, pudimos ver (por fuera) muchas de las mansiones sureñas de estilo antebellun que miran al mar.

Nos os perdáis esta zona porque es una maravilla ver todas esas mansiones y soñar con vivir en ellas !

Merendamos y nos fuimos a pasear por el City Market que aun tenía algo de ambiente y mientras hacíamos tiempo para la cena, paseamos de nuevo por King Street y sus bonitas tiendas.


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Tenemos que deciros que la ciudad; a pesar de tener un campus universitario bastante importante, a partir de las 7 de la tarde… se queda un poco muerta… O al menos en la zona del centro histórico… muchos bares y restaurantes ni siquiera abren para cenar (muchos de ellos abren solo para comer, o al menos en marzo es lo que nosotros vimos allí).

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Cenamos en otro restaurante recomendado de la ciudad: The Blind Tiger y pedimos una sopa y unas bruschettas estilo sureño con aguacate que no dejaban de ser una especie de sándwiches, riquísimos eso sí…  y una bruschetta estilo italiano. Por cierto, la sopa estaba deliciosa.

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A la mañana siguiente abandonamos Charleston para dirigirnos a Savannah y decidimos parar a visitar Edisto Island; una zona de playa preciosa y muy tranquila en esa época.

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Pero lo que más nos gustó de esta visita a Edisto Island fue el camino hacia ella ya que encontramos unos de esos cementerios tan bonitos y tranquilos que tanto nos gustan, con ese aspecto fantasmagórico que le dan esos árboles tan característicos del sur…

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Charleston nos ha fascinado; a pesar de que quizá le falta un poco más de ambientillo, es una de esas ciudades en las que quedarte a vivir. Bonita, con lugares preciosos para pasear y llena de tiendas y restaurantes con encanto. Si podéis incluirla en vuestra ruta no lo dudéis porque estamos seguros de que os gustará tanto como a nosotros.