Cuando decidimos comprar billetes a Bolonia para pasar un fin de semana no nos imaginábamos que la capital de la region Emilia Romagna tenía tanto que ofrecer.

Esta capital es perfecta por su tamaño para recorrerla en un par de días, pero ojo que tiene tanto que ver y hacer que si estuvieses 3 o 4 días no te aburrirías, sobre todo porque tiene un ambiente increíble.

Decidimos alojarnos una vez mas en un apartamento en el centro histórico de la ciudad pero cerca a la vez de la estación central para coger el autobús al aeropuerto.

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Cómo ir del aeropuerto a la ciudad.

Lo más cómodo y económico es el AEROBUS TRER que por 6 euros por persona y trayecto te deja en 30 minutos en la estación central (a pocos minutos a pie del centro histórico).

Si preferís un taxi, la tarifa será de unos 20 euros y 0’50 euros por cada maleta.

Comer y beber en Bolonia.

Ya sabéis que esta es una de las cosas más importantes en nuestras escapadas. En este post que publicamos hace unas semanas tenéis nuestra selección de sitios para comer y beber en Bolonia.

Como os decía, Bolonia sorprende en cuanto llegas: soportales, iglesias, torres medievales, plazas preciosas e incluso secretos escondidos, hacen que cuando te vas de allí lo hagas satisfecho y hace también que te quedes con ganas de mucho más.

Una vez llegamos y dejamos el equipaje nos fuimos directos por los soportales de una de las arterias principales de la ciudad hasta la Piazza Maggiore, pero antes de eso… callejeando descubrimos uno de los secretos de Bologna (en otro post más completo os hablaremos más detalladamente de ellos) y es esta finestra o ventana que descubre uno de los canales de Bolonia.

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Porque sí… Bolonia conserva un par de canales y la verdad es que el rincón es muy bonito y claro te recuerda a esas calles de Venecia.

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Seguimos paseando por los soportales y antes de llegar a la Piazza Maggiore, se pasa por la Piazza Nettuno con su curiosa fuente. A esta fuente de Neptuno se la conoce coloquialmente como “El Gigante” debido a su tamaño, y como curiosidad os contaremos que durante muchos años estuvo rodeada de polémica ya que el autor quería hacer los genitales más grandes pero la iglesia se lo prohibió.

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De hecho durante muchos años, se cubría a la fuente con unos pantalones para tapar los genitales. El autor fue muy listo porque puso su pulgar izquierdo de tal manera que según la perspectiva parece un pene erecto.

Cuando llegas a la Piazza Maggiore la sensación es de libertad total debido a sus dimensiones y a lo abierta que está a pesar de estar rodeada de varios edificios (el Palazzo del Podestá, el Palazzo Comunales y la Iglesia de San Petronio).

Si tenéis tiempo entrad en la iglesia de San Petronio, merece la pena darse una vuelta por ella, y lo que nos parece imprescindible es subir a su terraza en el rudimentario ascensor, para tener unas vistas panorámicas con las torres de la ciudad.

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Estuvimos tomando algo por el centro y paseando por sus preciosas calles. No dejéis de callejear y perderos por sus rincones y soportales porque verdaderamente es una maravilla y además os podéis encontrar con sitios y rincones totalmente para vosotros solos.

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Después de comer volvimos al apartamento a descansar un par de horas (en nuestro caso habíamos volado a las 7 am y habíamos viajado de noche desde Zaragoza a Barcelona) y el sueño y cansancio nos vencía.

Habíamos comprado la entrada a la Torre degli Asinelli en la Oficina de Turismo situada en la Piazza Maggiore (5 euros la entrada normal o 3 euros la reducida).

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Ojo porque el último horario es a las 18.30 y son 438 escalones !!! La subida se hace eterna ( y más si como en nuestro caso tienes una despedida de solteros borrachos…).

Las vistas merecen la pena, pero si os somos sinceros nos gustan más las vistas desde la Iglesia de San Petronio con la vista de las dos torres.

Esto no quiere decir que no subáis, valoradlo vosotros… pero no lo vemos como un imprescindible como en el caso anterior. Sí que es cierto que la visión desde la torre es mucho más amplia, pero el espacio arriba es mínimo, ojo con eso.

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Al bajar de la torre nos dedicamos a una de las cosas que más nos gustaron de la ciudad y es disfrutar de sus calles y su ambiente de aperitivi.

Para el segundo día en Bolonia nos había reservado varios platos fuertes.

Comenzamos las visitas del día por el Archigimnasio di Bologna, la sede de la antigua universidad, considerada la más antigua de occidente.

Ya solamente la visita al patio y sus maravillosos escudos merece la pena y además si solamente os decidís por visitar esta parte no tenéis que pagar, y es totalmente recomendable.

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Nosotros queríamos visitar el teatro anatómico así que pagamos 3 euros para poder acceder. 

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Es fabuloso… Imaginaos esas clases de anatomía de hace siglos… (claro que el olor no tenía que ser muy agradable). Recomendamos totalmente la visita al teatro anatómico, y si podéis quedaos un buen rato, y fijaos bien en los detalles de toda la sala.

Cuando salimos visitamos otras salas del archigimnasio y la fabulosa escalinata.

Al salir, fuimos a tomar un pequeño aperitivo en un lugar en el post de comer y beber en Bolonia os recomendamos, se llama La Prosciutería y un punto fijo de encuentro para todos los boloñeses. En la foto podéis ver lo bien que se lo montan.

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Empalmamos casi el aperitivo con la comida paseando entre soportales y descubriendo más secretos de Bolonia.

Era hora de visitar otro de las imprescindibles en Bolonia: Santo Stefano.

Ubicado en la Piazza Santo Stefano (conocida como la plaza de las siete iglesias ya que en la antigüedad se unían siete iglesias en una), este complejo es único en sí mismo ya que alberga cuatro iglesias en una por así decirlo.

Os aseguramos que solamente por conocer este lugar ya merece la pena la visita a Bolonia. Además; si como nosotros la visitáis en domingo, encontraréis un mercadillo de antigüedades y cachibaches varios.

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El complejo medieval consta de 4 iglesias que se suponen que forman un recorrido (simbólico) digamos por la pasión de Cristo.

Nosotros nos quedamos impresionados con todas ellas, vas pasando de una iglesia a otra, desde la Chiessa del Crocefisso  o la Chiessa della Trinitá a una reproducción de Santo Sepulcro de Jerusalén.

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También encontramos en su interior la iglesia más antigua de la ciudad: la Chiessa de San Vitale e Agricola.

Terminamos la visita con un descanso en el precioso claustro medieval. La verdad es que la visita superó todas nuestras expectativas, no imaginábamos viendo la fachada desde fuera que el interior estuviese lleno de tanto misticismo e historia.

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Después de esta visita imprescinble, nos dedicamos a perdernos entre callejuelas, iglesias e interminables soportales hasta que llegamos a la Via Pizzoli donde disfrutamos de dos riquísimos Spritz con vistas a las torres de Bolonia.

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Terminamos nuestra visita a la ciudad en la Piazza della Mercanzia de nuevo mirando a las torres y tomando un riquísimo aperitivo mientras disfrutábamos del ir y venir de los estudiantes, de los trabajadores, de los turistas…

Mientras terminábamos cenando en un curioso lugar, comentábamos lo muchísimo que nos había gustado Bolonia, pero sobre todo lo mucho que nos había sorprendido.

Bien sea en una ruta por Italia, o para dos o tres días, Bolonia se ha convertido en una de nuestras ciudades preferidas de Italia.