Nuevo día en Nueva York y para el día de hoy nos esperaba un día de lo más completo.

Salimos ya desayunados (y sin prisas… sé que me repito pero esto de repetir una ciudad y no tener prisa por salir de tu alojamiento es un lujo) y como “vivíamos” al lado, entramos al Chelsea Market aprovechando que aun era temprano y no había mucha gente.

Actualmente, el Chelsea Market es un mercado urbano con muchos productos delicatesen pero también una gran variedad gastronómica para todos los bolsillos.

Este mercado era la sede de la compañía Nabisco ¿sabéis las galletas oreo?, pues esa compañía, y el mercado ha guardado muy bien el encanto de lo antiguo y ha sabido preservar muchas de las cosas anteriores.

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Lo mejor de todo fue descubrir una tienda de productos y cosas del hogar, y no pudimos resistirnos a llevarnos unas cuantas cosas.

Hay tours gastronómicos que te llevan de ruta por el Chelsea market para probar 3 o 4 platos… (nosotros estuvimos mirando alguno pero nos pareció un poco caro).

Al ir a primera hora de la mañana (eran como las 9.15 cuando entramos) pudimos disfrutarlo prácticamente solos, tan solo había algún trabajador desayunando pero poco más.

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Es un sitio que merece mucho la al menos por ver la arquitectura industrial que han sabido conservar a la perfección.

Fuimos paseando hasta el meollo del Meatpacking Distritc.

Esta vez, esta zona de Meatpacking no pudimos disfrutarla apenas porque estaba totalmente levantada, había obras y zanjas por todas partes; eso si, aun pudimos ver alguna de esas cosas tan desgastadas que nos gustan.

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Así que nos fuimos directamente al inicio del High Line Park. Teníamos unas expectativas enormes con esta visita ya que la vez anterior fue un lugar que nos gustó muchísimo.

El High Line Park es un parque elevado que desde su inauguración en 2009 se ha convertido en una de las visitas imprescindibles de Nueva York.

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Está construido siguiendo las antiguas vías de tren  de la compañía New York Central Railroad que recorría la parte oeste de Manhattan.

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Su recorrido mide más de 2 kilómetros y va desde Gavensport Street hasta la calle 34.

Durante su recorrido, además de algún vendedor de fotografías, láminas o pinturas, podréis encontraros con esculturas temporales, y disfrutar de bonitas vistas al Chrysler o al Empire State Building por ejemplo.

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Es una pena pero el conocido graffiti del beso del marine y la enfermera ya no está pero aun así es un paseo que merece muchísimo la pena, es algo que se sale de lo habitual.

Ya llegando al final estuvimos mirando unos nuevos edificios que estaban en obras y que imaginamos en unos meses cambiarán la imagen de la ciudad.

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Nos tomamos el paseo con calma así que cuando terminamos de recorrer el High Line Park, nos metimos una buena dosis de callejeo por Hells Kitchen. Esta barrio hace años era un foco de droga, reyertas, asesinatos y se decía que era la zona más baja y sucia de la ciudad… Una de las leyendas de su nombre dice que un policía le dijo a un compañero mientras intervenían en un caso que el infierno era un sitio cálido, que aquello era la cocina del infierno.

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Esta zona se ha regenerado muchísimo los últimos años y ha pasado de ser una zona sucia y marginal a un lugar lleno de restaurantes y bares de moda.

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Nos tomamos un par de cervezas en un bar típicamente americano y ya nos fuimos a comer a un italiano que encontramos por el camino.

Después de comer fuimos a visitar el Museo Guggenheim, ya que la vez anterior no nos dio tiempo a visitarlo.

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El edificio es digno de admirar tanto por fuera como por dentro con su estructura circular.

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Creo que tuvimos mala suerte porque había una exposición temporal de arte chino a partir de la década de los 80; y os seré sincero, nos pareció un auténtico horror… claro que a gustos los colores ¿no?. Pero bueno, al menos sí que pudimos recorrer el edificio entero…

Aún nos dio tiempo de visitar el mercadillo navideño de Unión Square y darnos un paseo entre los puestos y tomarnos un vaso de sidra caliente.

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Cogimos el metro y fuimos a dejar unas cosas al apartamento y nos fuimos ya hacia el restaurante Corner Bistro ya que habíamos quedado con la Maria Angeles y su marido Diego del blog “A propósito de mí” para probar las famosas hamburguesas de este lugar, pero sobre todo para poder conocernos y charlar de lo que más nos gusta en el mundo: viajar. Fue una cena muy agradable y qué decir de ellos dos: sois encantadores !!! y tenemos una escapada rural pendiente !! Un saludo pareja.

Por cierto, ya sabéis que tenéis la opinión de estas hamburguesas en el post gastronómico de la ciudad.

Volvimos al apartamento satisfechos (sobre todo por la quedada con esta bonita pareja de Madrid) y antes de dormir nos pusimos a planear el día siguiente que venía con sorpresa.