Durante los días que pasamos en Split, decidimos escaparnos a visitar la cercana isla de Brac para así conocer una de las playas más famosas de Croacia (quizá la que más): Zlatni Rat, el cuerno de oro.

Habíamos comprado los billetes de ferry el día anterior cuando llegamos a Split por asegurarnos un poco y ganar algo de tiempo.

Os recomendamos hacerlo así; pero sobre todo, llegar con mucho tiempo aunque tengáis que esperar, porque se forma mucha cola y aunque el ferry es grande y tiene muchas plazas, hemos leído casos en los que han tenido que esperar al siguiente.

Una vez llegamos a Supetar (la zona donde te deja el ferry), nos tomamos dos zumos naturales y decidimos pasear un poco por esa localidad de la isla.

Paseamos entre callejones empedrados además de dar una vuelta por todo el pequeño paseo marítimo dejándonos encandilar por las callejuelas del pueblecito.

Volvimos al coche y nos pusimos camino a la atracción principal de la isla, la playa Zlatni Rat, parando antes en un algún pueblecito pequeño de lo que podríamos llamar la sierra de la isla.

Cuando llegamos a Bol, estuvimos buscando aparcamiento cerca de la playa pero estaba ya todo hasta la bandera. así que no nos quedó más remedio que ir al aparcamiento “oficial” de la playa. Digo “oficial” porque nos pareció un timo… hay alguien con una mesa en la entrada de un descampado que te cobra unos 10 euros por aparcar bajo unos toldos con un espacio muy justo (y nuestro coche era pequeño).

De ahí tienes que caminar unos metros para acceder a la playa.

Una vez en la playa, no se tiene la sensación del famoso cuerno… esa vista famosa se obtiene desde el aire o desde la carretera.

No nos pareció una playa extraordinariamente bonita. Lo peor de todo era que hacía un aire tremendo que hacía muy incómodo estar allí.

No es solo por la cantidad de gente que había en alguna zona (eso ya contábamos con ello al ir en plena temporada alta), pero no nos pareció más bonita que otras playas. Además el agua estaba helada, me parecía increíble que el agua estuviese tan fría en esa zona y en julio.

Estuvimos tan solo 40 minutos así que a nosotros no nos salió a cuenta lo caro que es el parking, ya que son 10 euros estés el tiempo que estés.

Decidimos ir a visitar Bol y ya comer por allí.

El pueblo de Bol sí que nos pareció bonito para dar un paseo ya que tiene rincones muy bonitos y pintorescos.

Incluso nos dimos otro baño en otra zona del pueblo (en la que el agua estaba igual de helada que en la otra playa).

Aquí estuvimos tumbados al sol hasta que nos fuimos a dar otro paseo por el pueblo antes de volver al coche y volver a Supetar a coger el ferry. Ojo con las carreteras y las velocidades porque a la vuelta vimos pasar la ambulancia y bomberos a toda pastilla y nos enteramos después que se había ido un coche por un barranco.

Tanto al ir a la playa Zlatni Rat como a la vuelta, se obtiene la famosa vista de la forma de cuerno o triángulo vista desde arriba y que es una de las imágenes más famosas de Croacia.

Llegamos a tiempo de coger el ferry que queríamos antes de que empezase una tormenta que duró 20 minutos pero que fue de órdago.

Llegamos sin incidentes a Split donde aun pudimos aprovechar ña tarde para seguir descubriendo los rincones tan bonitos que ofrece esa ciudad.