Nuestro viaje por Islandia en 10 días estaba casi llegando a su fin y para el día de hoy nos habíamos reservado como plato fuerte del día la visita a la capital de Islandia; Reykjavik en unas horas.

Comenzamos las visitas del día en Kerid, un lago en un cráter volcánico situado en el área de Grimnes. 

Para acceder a él, una vez dejas el coche en el parking, tienes que pagar un precio de 700 coronas por persona (a nuestro parecer, algo excesivo este precio).

Una vez llegas, se te pasa el pensamiento de las coronas que has pagado porque es todo un espectáculo visual; es uno de los cráteres con la caldera más intacta y que mejor se puede reconocer.

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Las rocas volcánicas en lugar de negras son de un tono rojizo, lo que lo hace visualmente muy atractivo.

Al llegar nosotros, había un grupo de 3 personas terminando de hacerse fotos así que el rato que estuvimos nosotros tuvimos esta caldera de 3000 años de antigüedad para nosotros solos, ¿No os parece increíble?.

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Como veis es un lugar que da mucho a las fotos, y nosotros no nos pudimos resistir a bajar también a la zona del lago y dar la vuelta completa.

Una vez visto Kerid, subimos de nuevo al aparcamiento y acababan de aparcar 2 autocares llenos de estudiantes islandeses con cuadernos y bolígrafos (imaginamos que a dar alguna clase de algún tipo), así que tuvimos una suerte inmensa de poder verlo en solitario.

Una vez en el coche decidimos ir a visitar unas cascadas que teníamos apuntadas y que nos constaba que eran de un color turquesa incréible: Bruarfoss.

Bueno, os resumo que no pudimos llegar a ellas, porque no hubo manera de poder encontrarlas… teníamos unas indicaciones claras y precisas pero al llegar al punto no se podía acceder, así que buscamos un plan B para llegar a ellas, pero había que cruzar una especie de riachuelo. Cruzamos un poco, pero llegó un momento en el que además de más profundidad, había más barro y empezó a llover más fuerte, así que decidimos dar media vuelta y dejar la visita a Bruarfoss para otra ocasión.

Un poco decepcionados (aunque nos echamos unas buenas risas pensando en lo domingueros que somos) volvimos al coche y pusimos rumbo a al Parque Nacional de Thingvellir.

Este parque nacional ha cobrado mucha fama en los últimos años por ser una de localizaciones de algunas escenas de Juego de Tronos; pero no solo es famoso por ello…

Es un lugar fascinante, aquí se encuentra el lugar donde surgió Islandia tras la separación de las placas tectónica de Norteamérica y Eurasia…

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Y no solo eso, es el lugar histórico más importante de Islandia ya que aquí se creó el primer parlamento democrático vikingo (el Alpingi) y desde 1930 se reunía aquí el parlamento islandés (el más antiguo del que se tiene conocimiento).

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Es una de las paradas fundamentales de la ruta por el círculo dorado y no nos extraña ya que es un lugar fascinante. Caminar en medio de las placas es algo que uno no puede hacer todos los días.

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Para los amantes de Juego de Tronos, habréis reconocido que este lugar aparecía en la cuarta temporada de la serie, en las escenas de Aria y El Perro en su camino hacia el llamado Nido de Aguilas.

Y ahora y después de comernos un par de sandwiches nos dirijimos hacia la capital de la isla: Reykjavik.

Tras dejar el coche en el parking del hotel y registrarnos en recepción nos pusimos manos a la obra para iniciar nuestro planning de visita a Reykjavik en unas horas.

La primera visita que hicimos a la capital fue a uno de los símbolos más conocidos de la ciudad: el Viajero al Sol ó Sólfar. 

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Esta escultura de Jón Gunnar Árnason se supone que es una “oda” al sol, un barco rumbo a los sueños. Recuerda perfectamente al esqueleto de un barco vikingo.

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Cuando llegamos había un grupo de chinos (imaginaos…), que además de no dejar que se acercase nadie más, no paraban de chillar y pelearse entre ellos… De verdad que es que hemos visto poca gente como ellos (en lo que a comportamiento cívico se refiere) mientras viajan.

Tengo que deciros que siempre me ha resultado atractiva esta escultura, pero una vez que la vi de cerca, más aún. Me parece que conjuga perfectamente con el estilo de la ciudad y que queda perfectamente en el sitio donde se encuentra ubicada.

Seguimos nuestro paseo, y nos dirigimos caminando hacia el Palacio de Congresos de Reykjavik conocido como Harpa. Es la sede de la Orquesta Filarmónica Islandesa y de la Ópera del país.  El edificio se inauguró en 2011.

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Era hora de merendar así que no dudamos en comernos el conocido perrito caliente islandés que venden en algunos puestos callejeros (muy bueno, y la salsa riquísima… tanto que nos compramos un bote en un BONUS cercano).

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El resto de la tarde lo pasamos callejeando por las bonitas calles del centro de la ciudad y entrando (solo a mirar) algunas de las bonitas (y carísimas) tiendas.

Entramos en la Hallgrímskirkja, la iglesia conocida como la catedral de Reykjavik (por su tamaño, porque realmente no es una catedral, sino una iglesia luterana).

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Debo decir que por fuera impresiona mucho por su extraña forma y su tamaño, pero por dentro a nosotros no nos gustó demasiado…

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Seguimos callejeando y aprovechamos la aplicación Appy Hour para buscar algunos bares en los que podernos tomarnos unas cervezas a “buen precio” en el centro de la ciudad (muy recomendable bajaros esta APP gratuita).

Nos encantaron las calles del centro de la ciudad llenas de grafittis y detalles bonitos.

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Con este pequeño paseo por las calles del centro de la ciudad dimos por terminada nuestra ruta para conocer Reykjavik en unas horas.

Empezó a llover fuerte cuando ya nos íbamos de nuevo al hotel, en lo que sería nuestra última noche en Islandia… Afortunadamente al día siguiente podríamos aprovechar casi todo el día…