Dejábamos ya la zona de los estados sureños (con mucha pena, la verdad porque esta zona nos ha enamorado, y estamos seguros de que vamos a volver para disfrutarla con calma) y ponemos rumbo de nuevo al estado de Florida para comenzar la última etapa de este viaje por Florida y los estados del sur.

Después de desayunar en el hotel de Savannah, salimos y pasamos la mañana de transición entre un estado y otro.

Alrededor de las 12.40 llegamos al Premmiun Outlet de San Agustín en el que teníamos que hacer una última compra.

Después de registrarnos en el motel, decidimos dejar el coche allí, ya que estábamos andando a unos 15 minutos del centro histórico de San Agustín. Escogimos el motel que os contamos en el post de hoteles del viaje, por precio básicamente. Pero también por ubicación, ya que como os decía está muy cerca de la zona visitable, tan solo hay que cruzar el famoso puente de la ciudad.

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San Agustín fue fundada en 1565 por un español, Pedro Menéndez de Avilés y es la ciudad más antigua de Estados Unidos y desde que se fundó ha pasado por manos españolas, inglesas, nuevamente españolas y finalmente americanas, de ahí su riqueza histórica y su alta influencia española.

Nosotros decidimos hacer una ruta a pie que venía en la guía de Florida de “El País Aguilar” y que comenzaba por la calle Avilés.

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Es una calle muy bonita donde se ven las casas y el estilo colonial de la ciudad.

Era casi hora de comer, pero de momento no nos convenía ninguno de los restaurantes que veíamos así que seguimos con la ruta pasando por bonitos edificios como el Flagler College o la Catedral. No entramos en ninguno de ellos, pero sí que nos acercamos a la entrada del edificio Flager para ver de cerca los azulejos.

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Llegamos a la calle principal del barrio colonial, St. George Street. Una calle turística donde se concentran casi todos los turistas ya que es la calle con más bares, restaurantes y tiendas de la ciudad.

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Comimos en el Rendezvous Restaurant una especie de quesadillas y un sándwich de atún con dos cervezas y agua (pagamos 34$). Bien, sin más… probablemente haya mejores lugares para comer pero al ver lo del sándwich de atún se nos apeteció.

Al salir nos fuimos paseando y callejeando por las distintas calles y bonitos rincones de esta zona y nos paramos a tomar un helado en el recomendado “The Hippo”. Muy ricos la verdad, comimos un helado de plátanos que estaba exquisito.

Después de salir por una de las puertas de la ciudad fuimos a visitar una de las principales atracciones de la ciudad: el Castillo de San Marcos.

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(foto perteneciente a visitstaugustine.com)

Este fuerte, es la estructura más antigua de la ciudad y es Monumento Nacional. Merece la pena una visita ya que una vez dentro te va contando las diferentes etapas de la ocupación inglesa, la nueva victoria española y la posterior victoria americana.

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Además están expuestos unos cañones antiguos y hay unas vistas muy bonitas desde arriba.

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Pero desde mi punto de vista, lo más interesante es que fue construido con coquina, una especie de mezcla de conchas y corales que hacían de escudo a las balas de cañón que les lanzaban.

Otro dato: pertenece a la red de Parques Nacionales del país por lo que si por casualidad lleváis el pase, os entra en él. Si no, la entrada son 10 dólares para los mayores de 16 años y gratuito para los menores acompañados de un adulto.

Volvimos a la zona de la calle avilés a ver si localizábamos una de las casas más antiguas de la ciudad, totalmente de madera antigua. Creemos que es esta…

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Nos tomamos un par de cervezas tranquilamente escuchando música en un bar y cuando atardecía cruzamos el Puente de los Leones donde pudimos disfrutar de una preciosa puesta de sol que ponía un buen broche al día de hoy.

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Cenamos en un bar que había frente al hotel, un bar bastante curioso con máquinas recreativas de los 80 y 90 donde nos pusieron dos sándwiches inmensos que no pudimos casi no comernos la mitad y dos cervezas por 25 dólares.

Y ya nos fuimos al hotel a descansar que el día siguiente de ruta sería intenso de nuevo.

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