Este nuevo día en Nueva York nos tenía preparada una grata sorpresa. La noche anterior habíamos estado dudando en qué ruta hacer para el día de hoy y finalmente optamos por trasladarnos a Brooklyn y visitar una zona a la que le teníamos muchísimas ganas: Williamsburg.

En este viaje nos centramos en la parte “más cercana” al río, no fuimos a la parte del barrio judío.

Antes de continuar quiero dar las gracias a mi amiga Beatriz Carrera por descubrirme esta zona hace unos años y también a Angie del blog “anuevayork.com”; ella vive muy cerca de esa zona y es una apasionada del barrio y de toda Nueva York.

Cogimos la línea L de metro y nos bajamos en la parada Bedford Ave; una vez allí, lo mejor que se puede hacer es callejear.

La sorpresa fue que al bajar del metro vimos que estaba nevando bastante y que empezaba a cubrir!. Nos hizo una ilusión tremenda así que comenzamos a callejear con más ganas aun.

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Williamsburg es una de las zonas más bohemias y hípster de Nueva York y además es una zona de alta concentración de artistas (se dice que más de 6000 artistas viven por aquí).

A nosotros lo que más nos gustó de todo el paseo por Williamsburg (además de las tartas de Martha’s Bakery) fue el arte callejero y los grafittis.

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Es una zona perfecta para ir de compras ya que tenéis tiendas de todo tipo: desde tiendas de segunda mano a tiendas de diseño.

Fuimos a la zona de Mcarren Park porque nos habían comentado que tenía unas vistas fabulosas de Manhattan, pero al estar tan cubierto y con nieve… esto es lo que vimos.

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Y si tenéis la suerte de ir en domingo como nosotros no os podéis perder el Flea Market con un montón de puestos con cosas de todo tipo (a cada cual más chula!).

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Estuvimos un buen rato metidos en el mercado y al salir seguimos viendo un poco de arte callejero y nos metimos en un supermercado enorme donde compramos unas salsas para traernos a España.

Al ratillo, quedamos con Angie (ya sabéis, del blog “anuevayork.com”, por cierto que tiene otro estupendísimo blog de Edimburgo, “masedimburgo.com” y si la queréis seguir en redes la encontraréis en @masedimburgo. Estuvimos con ella y su marido en la fábrica de cerveza Brooklyn charlando un buen rato y contándonos lo que mucha gente parace que no sabe o no quiere saber, y es que no todo en Nueva York es bonito, ni todo es color de rosa, sino que también es muy duro vivir en lugar como Nueva York. Desde aquí os mandamos un saludo pareja y os damos las gracias por ese rato tan agradable.

Nos fuimos a comer a Emmy Squared; también en Williamsburg, donde tenían unos sándwiches diferentes y buenísimos, (tenéis nuestra opinión aquí) y al terminar decidimos irnos directamente a Manhattan de nuevo para ir a Central Park y ver cómo estaba el parque con tanta nieve.

Cuando llegamos nos quedamos alucinados, qué bonito estaba todo. Era de película y no pudimos evitar irnos a la pista de patinaje a sacar esas fotos que tantísimas veces habíamos visto.

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Eso sí, con cuidado, que la nieve es muy bonita pero también muy peligrosa sobre todo si se es tan torpe como yo.

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El parque estaba increíblemente bonito y estuvimos paseando y haciendo fotos hasta que se hizo de noche.

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Aún de noche estuvimos caminando por Central Park hasta que salimos de nuevo a su mercadillo y fuimos paseando al Hotel Plaza, donde entramos a tomarnos un café en su zona de restauración para entrar en calor, que la nieve es muy bonita pero también muy fría.

Después del café que nos sentó de maravilla, nos fuimos a ver escaparates navideños tan bonitos y llamativos como el Bloomingsdale ambientado en el mundo del circo y el precioso Saks con sus escenas de blancanieves.

De camino al metro nos encontramos como no, con mi edificio preferido y mi obsesión neoyorkina particular, tan bonito iluminado y con los reflejos de la lluvia y la nieve sobre las aceras.

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Nos fuimos al apartamento y esa noche cenaríamos algo sencillo que compramos en el deli que teníamos al lado mientras planeábamos las rutas del día siguiente. El día de hoy a pesar de haber sido más tranquilo, nos había dejado bastante cansados, quizá porque había hecho un poco más de frío, pero el haber visto nieve en Nueva York merecía la pena ese frío y más !