El día de hoy comenzaba a las 6 de la mañana sonando el despertador. Había que estar antes de que abriese el parque para comprar las entradas y sobre todo para poder aparcar sin problemas. 

Os aconsejamos hacerlo así porque como veréis en las fotos durante el post cuanto más temprano vayáis menos gente encontraréis porque a partir de las 10 aquello empieza a llenarse de gente.

Tened en cuenta que si no vais temprano, puede haber problemas para aparcar y tendréis que dejar el coche bastante lejos de la entrada.

No teníamos desayuno incluido, pero pensamos que el bar de la zona de taquillas abriría a la vez que las mismas; no fue así. Al menos ese día abrieron más tarde.

Compramos la entrada, por la que pagamos 250 kunas por persona (alrededor de 34 euros que te incluye el tren bus, el paseo-traslado en barco eléctrico y un seguro turístico).

Nosotros fuimos en julio y la temperatura era fresca, llevamos una chaquetilla por si acaso, que la llevamos puesta al inicio de la ruta.

Nos tomamos un café cuando abrió la cafetería porque no tenían aun nada de comer y nos dijeron que hasta las 8 no habría nada y nosotros queríamos estar ya a esa hora para coger el primer autobús.

Patrimonio de la Humanidad desde 1979, cuenta con dos entradas desde las que tomar las diferentes rutas.

Desde la entrada 1 podréis hacer las rutas A,B,C y K y desde la entrada 2 las rutas E,F,H y K. No os preocupéis porque todo está perfectamente señalizado y además, todas las rutas son circulares por lo que siempre volveréis a vuestro inicio.

Hay diferentes estaciones para comenzar las rutas, las estaciones están señalizadas como ST1, ST2 y ST3 y desde donde salen esa especie de trenecillos que os llevan al inicio de las rutas.

Las rutas C y H son las rutas largas y son las que recomendamos nosotros. Os dirán que se tarda entre 4 y 6 horas… Creemos que 6 horas es si se va muy lento y parándose largos ratos. Nosotros paramos donde quisimos a hacer fotos y tardamos unas 3 horas y media más o menos.

La ruta K es la más larga ya que no se utilizan los medios de transporte (el bus y el barco eléctrico que te cruza de un punto a otro) pero también es la ruta más completa. Si se tiene todo el día completo para visitar el parque puede ser la mejor opción.

Desde el comienzo nos pareció un sitio precioso, pero lo que más nos alucinaba era el color del agua, el contraste del verde de la vegetación con el agua era algo que no imaginábamos tan bonito.

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Entrar nada más que abra el parque tiene como ventaja el que haya menos gente, pero también escoger la ruta larga imaginamos que contribuyó a encontrarnos menos personas durante el camino.

A este parque se le conocía como los Jardines del Diablo ya que eran muchas las leyendas sobre monstruos, criaturas y diferentes seres que habitaban en los 16 lagos (12 superiores y 4 inferiores).

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Con monstruos o sin ellos es difícil no caer rendido a los encantos de este lugar.

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Mires donde mires hay una foto… Eso sí, según íbamos avanzando ya nos encontrábamos con más gente que hacía el camino a la inversa.

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El día estaba algo cubierto por lo que no pudimos ver del todo el sol, pero aun así repetimos que el color del agua era espectacular. Por cierto que el parque tiene más de 96 cascadas !!!.

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Seguimos nuestro camino hasta llegar al embarcadero P2 donde cogimos el barco que va por el Lago Kozjak hasta llegar al embarcadero P3 (ahí tenéis unos baños y una especie de restaurante y tienda, bastante caro por cierto) donde continuamos nuestra ruta.

En esta segunda parte de la ruta se tienen unas vistas espectaculares desde diferentes puntos. Ojo que muchos de estos puntos no son miradores y puede llegar a ser algo peligroso acercarse.

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Por cierto, cuidado con ir con un calzado que no sea adecuado porque el terreno puede estar resbaladizo. Llegamos a ver chicas en tacones !!! con sus correspondientes esguinces imagino…

En el último tramo yo no podía dejar de hacer fotos, me parecía una visión alucinante, y aunque mucha gente me ha preguntado, estas fotos que aparecen a continuación no están hechas con un dron (no tenemos) sino desde un par de miradores que encontramos. Las palabras se quedan cortas…

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En esta última parte ya nos íbamos encontrando muchísima gente (muchísimos grupos organizados) así que os volvemos a recomendar que entréis a primerísima hora.

Antes de llegar a coger el trenecillo para volver a la entrada nos paramos de nuevo a hacer las últimas fotos de este Parque Nacional que nos dejó impresionados. De verdad que no nos lo imaginábamos tan bonito.

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Habíamos leído acerca de las aglomeraciones en algunos puntos; pues bien, quizá en agosto sea aun peor. Nosotros decidimos madrugar mucho para que nada más que abriese poder entrar, y fue todo un acierto como también lo fue escoger una de las rutas largas para encontrar con poca gente en el camino.

Por cierto, el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es “Pet Friendly”, podéis ir con vuestros perros; eso si, cuidado en algunos tramos porque en algunas pasarelas de madera se les pueden meter las patitas y hacerse mucho daño. Vimos a varias personas cargar con el perro en brazos para evitar esto.

En lo que a restauración se refiere, nosotros solo compramos una especie de bocadillo a primera hora de la mañana (de jamón y queso, bastante normalito) pero tened en cuenta que no es barato y es comida de batalla a precios correspondientes a un lugar tan turístico.

Una vez terminada la ruta pagamos el parking (alrededor de 3 euros) y salimos directos al siguiente punto de nuestro viaje por Croacia: Zadar.