Una de las ciudades a las que más ganas teníamos de Croacia era a Split. Habíamos leído mucho sobre ella y además estaba el punto a favor de la cantidad de localizaciones de una de nuestras series preferidas: Juego de Tronos.

Split pertenece a la zona de Dalmacia Central y tiene alrededor de 200.000 habitantes y es un buen punto de comunicación con otras zonas importantes no solo del país sino de toda Europa (sobre todo por su enclave marítimo).

Si estáis pensando que Split está lleno de gente… sí, habéis acertado. El hecho de que sea una de las paradas obligatorias de los cruceros hace que su centro histórico se ponga muchas veces intransitable así que es cuestión de paciencia, y de organización. Nosotros fuimos en julio así que os podéis imaginar que era temporada altísima. Llegamos a Split a eso de las 6 de la tarde, y después de acomodarnos en el apartamento (un airbnb fuera de las murallas) nos fuimos a pasear por el centro y quedarnos impresionados por la belleza de la ciudad.

Esa tarde tan solo nos dedicamos a pasear tranquilamente por la zona del Palacio de Diocleciano y alrededores, callejeando y encontrando preciosos rincones solitarios.

Es cierto que hay mucha gente pero también es verdad que a partir de las 6 de la tarde la afluencia baja y se puede disfrutar de algunos rincones más tranquilos.

Tras este pequeño paseo como toma de contacto, nos sentamos en una terraza a dividir las visitas en el resto del tiempo que estaríamos en Split, y decidimos que al día siguiente visitaríamos la Isla de Brac y por la tarde noche continuaríamos en Split y dejaríamos otro día completo para seguir visitando la ciudad.

Al día siguiente una vez visitamos Brac y llegamos a Split de nuevo, seguimos paseando y haciendo algunas fotos en lo que llaman la hora azul.

La ciudad de día es preciosa pero cuando se ilumina se tiñe de magia y pasear por esos recovecos es una auténtica maravilla.

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Para el día que disfrutamos completo en Split dejamos las visitas más importantes de la ciudad (además del callejeo que es sin duda lo mejor).

Comenzamos la jornada bien temprano para aprovechar que aun no habían llegado los grupos de los cruceros ni excursiones organizadas y aun se podían ver algunos rincones con menos gente y poder visitar el Palacio de Diocleciano con tranquilidad.

El complejo del Palacio de Diocleciano tiene una estructura de planta cuadrada (típica de los romanos) y estaba encuadrado dentro de unas murallas con varias puertas (normalmente se accedía por la Puerta Aurea  y seguía por la calle Cardo). Es increíble ver la cantidad de granitos, mármoles, esfinges… por ello no nos extraña que la UNESCO declarase esta zona Patrimonio de la Humanidad en 1979.

Las murallas del Palacio de Diocleciano tenían 4 puertas de entrada (Oro, Plata, Bronce y Hierro).

Es increible lo bien conservadas que están algunas zonas (se terminó de construir en el año 305) y lo bien integrados que están tiendas, casas, restaurantes…

La zona que más nos gustó fue la zona del Peristilo y el Templo de Jupiter (La esfinge perfectamente conservada es una de las 12 que Diocleciano se trajo de de Egipto después de “poner calma” en una revolución, actualmente se pueden ver dos en Split). En esta zona era donde el emperador hacía sus apariciones.

Una de las cosas que más ganas teníamos era visitar los sótanos del Palacio de Diocleciano y poder ver una de las localizaciones míticas de Juego de Tronos: el Trono de Daenerys y la gruta de los los dragones.

Nos pareció una visita muy interesante (42 kunas por persona) y además prácticamente estábamos solos.

Seguimos paseando ya con bastante más gente, pero yo estaba tan impresionado de cómo se integraba la ciudad con los restos romanos que me importaba poco. La ciudad es verdaderamente preciosa…

Después del paseo nos decidimos por acceder al Conjunto de Catedral, Cripta y Baptisterio (25 kunas por persona) para seguir admirando toda la integración de los diferentes estilos.

Para comer, nos decidimos por un restaurante recomendado: FORTUNA, donde pudimos comer una lasagna y un risotto exquisito, con cerveza y agua por 225 kunas, en un lugar verdaderamente bonito.

La siguiente visita fue la subida a la terraza del Peristilo (10 kunas por persona) pero no sé hasta qué punto merece la pena. Las vistas no están mal pero no lo tenemos como un imprescindible.

Nos fuimos a dar un paseo por fuera ya de las murallas y tener una idea aun mejor de lo que es el conjunto completo del Palacio y la puerta Aurea, la entrada principal.

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Cuanto más paseábamos, más nos gustaba la ciudad y es cierto que si te sales digamos de determinadas zonas, pues aun hay alguna zona con poca gente y con mucho encanto.

Encontramos una celebración del mundial de fútbol (Croacia quedó en segundo lugar pero la celebración era como si hubiesen ganado) así que había zonas atestadas de gente.

Nos alejamos un poco de la zona centro y dimos un pequeño paseo por al paseo marítimo antes de subir a la Colina Marjan y ver las vistas panorámicas de la ciudad.

Para cenar optamos por una especie de food truck, “Toro Grill” con muy buenas reseñas en la que nos comimos una hamburguesa, un sandwich, agua y cerveza por 144 kunas.

Dimos por concluida la visita a Split durante dos días (3 noches en realidad que distribuimos haciendo alguna excursión de día) para continuar a lo que sería la última etapa del viaje por Croacia en una semana.