Visitar Pompeya desde Nápoles (o desde Roma).

 

Pompeya, 24 de agosto del año 79 d.C., la ciudad amanece con la normalidad de todos los días empezando los quehaceres diarios en el foro, los comercios, las tabernas, el puerto…

Lo que parecía un día normal en la ciudad terminó siendo una de las mayores tragedias de la antigüedad.

Pompeya era una de las ciudades clave del Imperio Romano ya que gracias a su proximidad al mar, muy pronto se convirtió en un importante centro comercial del Imperio. Además de eso; era una ciudad en la que el entretenimiento no faltaba: bares, tabernas, anfiteatros e incluso un conocido lupanar.

15 años antes de la erupción que terminaría para siempre con la ciudad, Pompeya vivió otra gran tragedia que quizá fue como un presagio de la que pasaría después. Un terremoto asoló la zona y casi media ciudad quedó completamente destruida.

Teníamos pendiente la visita a Pompeya desde hace años. De hecho, varias de las veces que hemos vuelto a Roma siempre teníamos preparado por si acaso una escapada a Pompeya, pero decidimos siempre dejarla para cuando visitásemos Nápoles.

Visitar Pompeya desde Nápoles es muy sencillo ya que tan solo hay que tomar el tren de la línea Circunvesubiana y bajarse en Pompeii Scavi (5’60 euros el trayecto). Una vez allí, tan solo hay que salir de la estación y hay muy pocos metros está la entrada para comprar las entradas (si es que no las habéis comprado online).

Si se quiere visitar Pompeya desde Roma, tan sólo tenéis que ir a Termini y coger un tren a Nápoles y una vez allí coger la línea Circunvesubiana. Nosotros siempre terminamos descartando esta excursión porque se tarda mucho tiempo en ir desde Roma y luego llegar a Pompeya.

Nosotros compramos la entrada normal sin audioguía por 12 euros por persona. Una vez allí tenéis opciones de tours guiados, audioguías o contratar algún guía privado.

Tenemos que confesar que no éramos conscientes de la magnitud de Pompeya hasta que llegamos y nos dimos cuenta que nos iba a sobrepasar todo aquello.

Las ruinas de Pompeya se mantuvieron enterradas hasta el siglo XVI, pero hasta 1735 no empezaron las excavaciones para descubrir la magnitud de todo aquello.

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No vamos a contaros muchos más detalles históricos, pero si os diremos que el fantástico estado de conservación de mucho de lo que allí se ve (sobre todo mosaicos, frescos… e incluso las personas cubiertas de ceniza) se debe a que quedase cubierto por lava y cenizas volcánicas.

Visitar el sitio arqueológico de Pompeya es como viajar en el tiempo, ya que incluso puedes caminar por los caminos originales que están tal y como estaban cuando el temible Vesubio entró en erupción. Fijaos que incluso se ven las marcas de las ruedas de los carros.

En este enlace podéis descargaros un completísimo mapa en PDF para preparar mejor la visita.

Nos encantaron no solo las casas con los frescos y mosaicos, sino también la también la taberna.

Estos romanos sin duda se lo sabían montar muy bien: termas, teatros, anfiteatros (que por cierto, están en un estado impecable de conservación…).

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Y no solo eso; entrar al lupanar es darse cuenta del novel de detalle de las “diversiones” de la época. Es uno de los lugares que más llamó mi atención, me pareció muy curioso cómo en aquella época todo estaba mucho más normalizado que hoy en día.

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Muy impresionantes son también los restos humanos cubiertos de lava y ceniza que te hacen entender lo que esa gente tuvo que vivir aquel 24 de agosto.

Seguimos caminando por Pompeya entrando en varias casas con varios niveles y nos seguimos quedando impresionados con los mosaicos del suelo y los frescos de las paredes.

Abarcar todo Pompeya en unas horas es muy complicado y más si vais en verano (llevad una gorra o pañuelo y agua porque cae un sol de justicia). Pero no queríamos marcharnos de allí sin visitar la preciosa y recientemente abierta Villa de los Misterios, un lugar casi saliendo de Pompeya y muy cercano al acceso a las ruinas de Ercolano.

Esta villa fue construida en el siglo II a. C. y es una verdadera maravilla plagada de frescos en un estado de conservación perfecto.

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Pasear entre sus salas es sumergirte de nuevo en la vida romana de la época.

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La mañana había pasado volada y cuando nos dimos cuenta era hora de coger el tren. No visitamos Ercolano en esta ocasión porque nos fuimos a Sorrento con la idea de visitar Capri (luego hubo un tropezón literalmente que acabó con mis huesos en las urgencias napolitanas y con ello con un nuevo cambio de planes).

Pompeya había superado todas nuestras expectativas y realmente es bastante inabarcable; se puede estar sin salir del complejo un día entero así que os recomendamos que os penséis muy mucho el ir desde Roma.

La visita a Pompeya desde Nápoles es sencilla y muy factible para hacerla en una mañana completa. Nosotros dejamos Ercolano para una siguiente visita porque estamos seguros que vamos a volver a Nápoles.

El Conjunto arqueológico de Pompeya, Ercolano y la Torre dell’ Annunziata son Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

Podéis leer aquí nuestra visita a Nápoles y como siempre esperamos que este post sea de utilidad.

4 pensamientos en “Visitar Pompeya desde Nápoles (o desde Roma).

  • 2 enero, 2018 en 8:23 pm
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    Excelente tu informe sobre la visita a Pompeya. Dejame comentarte que la conocí hace algunos años recorriendola por mi cuenta , en 2015 volví, esta vez con un guia italiana… te puedo asegurar que fue como si recien entonces la conociera. Es fundamental el relato de un buen guía!!

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    • 3 enero, 2018 en 8:00 am
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      Muchas gracias por leernos. La visita es impresionante y cuando regresemos de nuevo estamos seguros que haremos un tour guiado tanto en Pompeya como en Herculano.
      Un saludo y gracias por leernos.

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