Qué ver en Bali: de Lovina a Ubud.

Nuestro segundo día en Bali comenzaba a las 9 de la mañana en la puerta del hotel donde nuestro conductor nos esperaba puntual y con una sonrisa amable.

La ruta para ese día era sencilla y sin demasiadas cosas para poder ir con calma y aun así poco más de 100 kilómetros por Bali pueden ser casi 4 horas de coche… Quizá es lo más pesado de este viaje, los traslados interminables en coche.

La ruta del día finalmente fue: Hotel en Lovina- Catarata GitGit -Pura Ulun Danu Bratan- Arrozales Tegallalang – Ubud.

Sin título

Llegamos al aparcamiento de la cascada Git Git y para llegar a ella hay que pasar por multitud de puestecillos en los que te venden mil cosas (también es cierto que los de la zona de arriba estaban la mayoría cerrados) y ya picamos: compramos unos imanes y una marioneta balinesa muy bonita, además de un pantalón.

Después del paisaje medio lunar y seco que habíamos visto en la zona del bromo, llegar a un Bali tan verde fue fantástico, y más al acercarnos a la catarata Git Git.

Para visitar la Catarata Git Git, hay que pagar 10.000 rupias por persona y acceder a ella a través de un camino muy fácil y luego tan solo hay que disfrutar de la belleza del entorno.

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Después de hacer algunas fotos y refrescarnos un poco (solo los pies, que el agua estaba muy fría) nos fuimos a la zona del puente que allí a hacer alguna foto más y a deshacer el camino para volver al coche, esquivando ahora muchos más puestos que habían abierto ya. A pesar de no ser tan bonita como nos esperábamos, el entorno es precioso y merece mucho la pena acercarse hasta allí.

El siguiente punto fuerte del día era la visita a uno de los templos más bonitos de Bali: Pura Ulun Danu Bratan, el templo del lago.

Después de pagar la entrada (50.000 rupias por persona) nos dirigimos a la entrada, donde nos encontramos con una especie de ceremonia que salía desde la entrada del templo.

Habíamos leído mucho sobre este templo, y casi todas las opiniones coincidían en los mismo, en que era uno de los templos más bonitos de Bali.

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Este templo está dedicado al dios del lago, y después del Templo Madre (que por desgracia no nos dio tiempo a visitar en este viaje) es el templo más importante de Bali. Fue construido en 1926 y está a los pies del activo volcán Batur. Su horario es de 08:00 a 17:00.

Este templo tiene 9 templo y unos 285 santuarios dedicados a los dioses del agua, la artesanía, la agricultura…

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El templo es precioso pero lo que lo hace tan especial sin lugar a dudas es su ubicación en el lago. Quizá lo que no nos gustó mucho es lo que hay montado alrededor de el (lanchas, barcas, flotadores con diferentes formas…).

Es curioso porque había mucha; muchísima gente, mucho barullo, pero a la vez mucha tranquilidad. Y si te quedabas parado un rato o te alejabas del bullicio había momentos en los que podías caminar solo o ver como los balineses hacían sus ofrendas.

Nos sentamos un rato a descansar y ver pasar a la gente y este niño nos regaló una sonrisa tímida pero preciosa.

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Dimos por finalizada la visita al templo y antes de volver al aparcamiento nos tomamos dos bebidas frías en el restaurante del complejo. Y sí, se merece el que la gente diga que es uno de los templos más bonitos de Bali.

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Era ya la hora de comer así que paramos (gran error) en el buffet turístico que había al lado del templo (y que es donde van la mayoría de grupos): Mentari Restaurant. Digo error porque fue carísimo: el buffet dos personas con una cerveza y un zumo: 288.000 rupias y la comida, pues de la más corriente de todo el viaje, nada recomendable pero como está justo al lado, esa es su ventaja.

Después de comer, seguimos nuestro camino de bajada hacia Ubud, pero antes fuimos a otra visita imprescindible: los arrozales Tegallalang.

Para entrar hay que pagar una entrada de 10.000 rupias por persona, pero también os digo que depende, porque unos chicos que iban delante de nosotros no pagaron.

Quizá fue porque fue el primer arrozal tan grande que vimos, pero nos pareció sensacional y eso que no estaba en todo su esplendor ya que no era época buena. Y aun así nos pareció precioso.

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Estuvimos caminando entre las terrazas (algunos tramos con algo de dificultad debido a su estrechez). Nos encontramos con varias personas que te pedían donaciones para pasar, pagamos una vez 2000 rupias, pero nos pidieron muchas veces y ya les dijimos que no, que ya habíamos pagado la entrada y una donación, que ya valía.

Lo que más nos gustó de todo fue ver como trabajan en las terrazas con tanta minuciosidad y de forma tan rudimentaria, y ver que nuevamente la amabilidad de los balineses es patente en todos los lugares de la isla (o al menos en los lugares que nosotros visitamos).

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Volvimos a la entrada y ahora sí nos fuimos ya a Ubud. Le pagamos al conductor 900.000 rupias por los dos días de ruta y el traslado de hacía dos días desde el ferry al primer hotel. Desde que llegamos a Ubud supimos que nos iba a encantar y así fue. La primera tarde nos la tomamos de relax en la piscina y de paseo por las bonitas tiendas de Ubud.

Hicimos ya las primeras compras allí; nos compramos dos pulseras preciosas de hueso en una tienda preciosa que llevamos la mar de contentos.

Fuimos a cenar a un sitio que recomendamos totalmente, apuntadlo bien porque es de lo mejor de Ubud: Warung Biah Biah. Un plato enorme de Noodles y dos platos pequeños de pollo y cerdo, una cerveza grande y una pequeña: 123.000 rupias. Suele haber cola pero merece muchísimo la pena esperar porque la comida está buenísima y el ambiente además es fantástico.

Volvimos paseando tranquilamente al hotel donde aprovechamos para descansar y escribir unas postales y planificar bien la ruta del día siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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