Desventuras en Railay

Seguimos con los relatos de la zona de playas de Tailandia y hoy llevamos a la península de Railay. Tengo que confesaros que le teníamos muchas ganas a esta zona en concreto por comentarios totalmente positivos, y por fotos muy bonitas que había visto en muchos blogs.

RailayMap

La noche anterior, nos habían avisado de que como había grandes mareas debido a la gran luna llena, no hacía falta que fuésemos muy temprano a Railay porque encontraríamos todo hecho una pena; así que nos levantamos algo más tarde que otros días y desayunamos más tranquilamente en el estupendo buffet del hotel.

Nos dirigimos a uno de los puestos de venta de los tickets para ir a Railay en Long Tail y me quedo alucinado porque la chica me dice que son 150 baths por persona. Empezamos mal el día… le digo que sabemos perfectamente que el precio oficial es de 100 y no 150 y la chica se empieza a reir y me dice en un inglés más básico que el mío que hay mala mar y que se sube el precio porque claro hay olas y eso hace que “more gasoline…” Mi cabreo aumenta y le digo que eso donde lo pone y la chica me mira riéndose así que le dije mira chatica, ahí te quedas…

Nos fuimos camino del otro puesto donde comprar los billetes a ver si lo encontrábamos abierto y a mitad de camino vemos un grupo de gente como esperando en una especie de embarcadero cutre y un barquero se nos ofrece para ir a Railay por 100 baths, pero tenemos que esperar a que se llene la barca con 8 personas… Bien, como el otro puesto estaba cerrado, aceptamos y esperamos a que vaya llegando más gente…

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De repente se pone a llover como si no hubiese un mañana, unas nubes negrísimas y lluvia cada vez más intensa… y empieza todo a ser muy surrealista… una chica embarazadísima, un rastafari, dos amigos con bebida como para una boda gitana, el barquero… y llega más gente, más turistas… Deja de llover y nos empiezan a distribuir en dos barcas, y nos empiezan a preguntar si vamos a Railay, a lo que decimos que si, y nos meten en la barca con el rastafari, sus amigos y la chica embarazadísima (que viajaba sola… con una barriga como de 8 meses…).

Sale el Long Tail y yo pensaba que aquello se hundía… madre mía unas olas tremendas, aquello se movía muchísimo y yo la verdad que pasé momentos de bastante miedo; os aseguro que yo pensaba que tendrían que venir a rescatarnos del agua.

La chica embarazada que no paraba de gritar, el rastafari que no paraba de reírse, el barquero que pasaba de todo y esa barca que no paraba de moverse de un lado a otro ¡!!!!

Empezamos a divisar una playa y respiro más tranquilo, total que llegamos a la playa y vemos que se baja todo el mundo… a mí aquel sitio no me sonaba así que le pregunté al barquero si aquello era Railay y me dijo que si… así que bajamos de la barca y yo seguía pensando que menuda decepción… vaya sitio feo y destartalado ¡!!

Empezamos a caminar y veo un cartel que pone Tonsai Beach ¡!!!! Mala cosa… ¿¿Tonsai?? Hola ¿???

Me doy la vuelta y veo que el barquero se ha ido ya y que está volviendo por la dirección por donde hemos venido… Ok mantengamos la calma… empezamos a caminar… a todo esto, estaba todo embarradísimo y aquello parecía una zona desierta cuando de repente vemos a dos tailandesas que nos dicen que efectivamente no estamos en Railay sino en Tonsai… Bueno yo echaba chispas… MALDITO BARQUERO ¡!!!!

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Nos dicen que se puede ir caminando por la playa pero claro que ahora imposible por la marea altísima… que si queremos llegar que tenemos que ir por la jungla…

Os podéis imaginar mi humor… empezamos a caminar y empieza a llover, ah pues nada estupendo claro… todo el mundo sabe que la lluvia en Tonsai es una maravilla… ah no que eso era en Sevilla ¡!!.

Encontramos la zona habitada de Tonsai y nos metemos en lo que pensamos que era lo único abierto que había por allí… y empieza a caer el diluvio universal, las olas rompiendo contra el muro, entrando agua en el restaurante…

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Pedimos un café y le pregunto al camarero que queremos llegar a Railay y se empiezan a partir de risa… nos dicen que se va por la playa… pero que claro… bueno a todo esto yo estaba jurando en hebreo porque me estaba ya cansado de que se riesen de nosotros; nos dicen que a eso de las 11.30 bajaría la marea… (eran las 10.30 y aquello no tenía mucha pinta de mejorar) así que en cuanto paró de llover le dije a Alberto que nos fuésemos por la selva que ya llegaríamos a algún lado…

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Y eso hicimos, comenzar a caminar por una especie de camino de difícil acceso, embarrado y lleno de cables de electricidad por el suelo…

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Vimos a una chica descalza y en bikini por allí lo que nos hizo pensar que no debíamos estar lejos de algún sitio.

Y efectivamente después de unos 45 minutos caminando despacio y algún que otro resbalón después, llegamos a Railay East y vemos que está todo inundado, apenas se puede pasar por el “paseo marítimo”; y nos dicen que hemos pillado los peores días de marea alta (que suerte ¡!!!!).

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Seguimos caminando y nos vamos hacia Pranang Beach y Pranang Cave, pero la verdad es que estaba todo con marea alta y no era demasiado bonito aquello con el mar revuelto; además los puñeteros monos que no hacían más que intentar tirarse a por tí por si llevabas algo de comida…

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Incluso los famosos falos a modo de ofrendas estaban algo desperdigados jejeje.

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Nos fuimos hacia West Railay y estuvimos tomando algo tranquilamente haciendo tiempo mientras iba bajando la marea…Y aquí quiero hacer un inciso… Railay puede ser muy bonito, pero desde mi punto de visto solo recomiendo alojarse aquí si tienes la seguridad absoluta de que te va a hacer buen tiempo y si quieres tranquilidad absoluta, porque si no te puedes aburrir como una mona…

Poco a poco fue bajando y aquello era algo más bonito ya y y se iba pareciendo a la idea que yo tenía de Railay.

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Así que volvimos a Pranang Beach y ahora sí que estaba bonita, había salido el sol y pudimos disfrutar un rato de aquella playa maravillosa…

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Al menos pudimos llevarnos un buen sabor de boca de estos últimos momentos en Railay… Me encantó esa playa la verdad…

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Volvimos pronto a Railay East no fuese que se marchasen los Long Tails… y cuando llegamos al embarcadero se pone de nuevo a diluviar y los barqueros allí apiñados nos dicen que lo sienten pero que no salen los barcos a Ao Nang, que hay un oleaje muy fuerte y que no… Bueno yo echaba ya sapos y culebras por la boca, no sabía si podríamos volver al hotel o no… total que cuando llega más gente nos dicen que bueno, que nos llevan pero que nos llevan a otro sitio que no recuerdo bien el nombre, creo que era algo así como Bang Ao Nang y de ahí buscarnos la vida para llegar a Ao Nang.

A todo esto de nuevo con el mar revuelto y un oleaje increíble…

Cuando llegamos al embarcadero del sitio de cuyo nombre no quiero acordarme, nos empiezan a asaltar los taxistas y nos dicen que nos cobran 800 baths por ir a Ao Nang… a mi me pareció una barbaridad porque viendo lo que habíamos tardado en Long Tail no podía estar demasiado lejos… así que empezamos a negociar con los tuk tuk y después de malas caras, algún insulto imagino que nos echarían… nos cogió uno que nos llevaba por 120 baths…

Nos montamos en el destarladísimo tuk tuk y de camino… el tío se para… se mete en una especie de descampado cacharrería y sale otro tío con muy malas pintas… bueno no os podéis ni imaginar mi acojone… pensando ya está aquí nos atracan o nos dan un palizón o yo que se…

Pues no resulta que el tío además de tuctuquero era chatarrero y había ido a vender una pieza que llevaba el tuk tuk…

Llegamos a Ao Nang y el tío nos deja a la entrada del pueblo y ahí que te pudras… MENUDO DÍA ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Nos fuimos al hotel a relajarnos en la piscina que esta vez sí que lo necesitábamos, sobre todo yo que tenía una sensación de que se habían reído de nosotros todo el puñetero día.

Nos relajamos muy mucho en la piscina tomando un par de cervezas bien frías tranquilamente… se estaba muy bien a pesar de que estaba nublado… Al parecer en Ao Nang no había parado casi de llover.

Nos fuimos a tomar algo con la pareja que habíamos conocido para despedirnos de ellos y ponernos al día, ya que habíamos hecho un cambio de planes en la ruta los días previos al inicio del viaje y nos íbamos de Ao Nang.

Deciros que quizá por todos los acontecimientos que habían ido surgiendo durante el día, no tenemos esa imagen idílica de Railay, aunque si que es cierto que cuando bajó la marea y salió el sol si que nos encantó toda la zona… pero reconozco que estuvimos muy condicionados por todo lo que había pasado.

11 pensamientos en “Desventuras en Railay

    • 19 noviembre, 2014 en 1:38 pm
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      El agobio matinal (sobre todo por mi parte) fue brutal; pero ya no sólo por el hecho del mal tiempo o tener que buscarte la vida y buscar otro hotel; es más por el hecho de que nos sentimos completamente estafados.

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      • 19 noviembre, 2014 en 4:23 pm
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        Ya…yo es que también me pondría de mala leche xD y Jordi ni te cuenta xD ais hay que tomarse 3 o 4 valerianas antes de enfrentarse a eso!! y encima odio los barcos…vamos ideal para mi

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    • 19 noviembre, 2014 en 6:08 pm
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      Bueno pero hay que quedarse siempre con lo bueno !

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  • 19 noviembre, 2014 en 7:02 pm
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    Yo me alojé en Railay y es precioso, incluso llegamos a plantearnos cancelar la reserva de Ao Nang de los siguientes días, pero al final era más operativo el plan inicial. Desde luego que tuvísteis mala suerte, Cuando yo estuve nada de lluvia; nuestro hotel estaba casi al lado del pantalán ese flotante celeste que se ve en una de tus fotos, cuando subía la marea se inundaba un poco, pero se podía caminar. En cuanto al sentimiento de estafado te entiendo perfectamente, nos sentimos así en algún que otro momento del viaje…imagino que será inevitable y a veces uno se lo toma mejor y en otros momentos te cabreas mucho. El negocio de los barcos es la repera….me ha gustado volver allí con la imaginación. Un besote!

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    • 19 noviembre, 2014 en 8:34 pm
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      Yo me quedé con lo bueno y como digo en la entrada al final de la visita si que nos gustó cuando ya bajo la marea y salió el sol pero claro… Con todo lo que pasó pues yo estaba calentito y luego la verdad que me pareció un poco no se como con poco ambiente… Pero claro ya digo que esto es una opinión muy subjetiva y supeditada a otros factores.

      Un besazo Pepa !

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  • 20 noviembre, 2014 en 9:49 am
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    Siempre me arrepentiré de no visitar las playas tailandesas 🙁 , mas aún leyendo artículos como este. La próxima vez que vuelva no se me escaparán.
    Saludos.

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    • 20 noviembre, 2014 en 12:32 pm
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      Pues ya tienes una buena excusa para volver Miguel. Un abrazo !!

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  • 20 noviembre, 2014 en 4:51 pm
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    ¡Increíble! Menuda aventura, y de qué mala leche me habría puesto yo si eso me pasa a mí… ¡buf! Y esa sensación de que se ríen de ti o te timan es horrible y de las más desesperantes, menuda impotencia. ¡Pero al menos pudisteis aprovechar un ratito de sol y buen tiempo!

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    • 20 noviembre, 2014 en 5:20 pm
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      Esa sensación es la peor pero como bien dices al final a pesar de todo pudimos disfrutarlo.
      Un saludo !

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