Brick Lane: la Londres más de moda.

Brick Lane: la Londres más de moda.

El día que realizamos el tour sobre Jack el Destripador, nos quedamos tan encantados con la zona que decidimos que volveríamos al día siguiente a recorrer toda la zona y verla de día.

Nos centramos en toda la zona de BrickLane; en el este de la ciudad, una zona revitalizada y reconvertida en zona alternativa repleta de mercadillos, tiendas de segunda mano (O “vintage” como les gusta que las llamen ahora) y un ambiente muy joven.

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Visitar Londres con niños.

Visitar Londres con niños.

Os traemos un post de esos que nosotros no estamos acostumbrados a publicar, pero queremos aportar nuestro granito de arena para que a nuestros seguidores que tengan niños, les resulte más sencillo o “menos” abrumador salir del turismo de sol y playa a la hora de organizar una escapada con los peques.

Os queremos hablar de Londres y proponer unos planes con niños que seguro que ayudarán a que no olviden su visita a la ciudad del Big Ben.

Nadie mejor que vosotros sabrá el ritmo al que están acostumbrados y ya sabéis que hay que adaptar todo el viaje a ellos, sobre todo en cuanto a visitas a realizar, distancias a recorrer…

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Vistar los estudios de Harry Potter en Londres

Vistar los estudios de Harry Potter en Londres

Visitar los estudios Warner de Harry Potter fue una de nuestras prioridades desde que se forjó la idea de visitar Londres de nuevo durante la Semana de 2015. Creemos que es una buena visita tanto si se va con niños como si no; y si además eres fan de la saga del famoso mago de Hogwarts, es algo que no debes perderte.

Los Warner Studios se encuentran fuera de Londres muy cerca de la localidad de Watford. Nosotros optamos por la opción “económica” que es ir en tren (hay otra opción que es cogiendo un bus de los Warner Studios en Londres por la “módica” cantidad de 57 libras…).

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Tras los pasos de Jack el destripador: visita guiada en Londres

Tras los pasos de Jack el destripador: visita guiada en Londres

Hoy en el blog os llevamos a la Londres de la época victoriana ya tardía; a la Londres oscura y decadente, a la Londres de 1888.

Pero no adelantemos acontecimientos… Durante nuestra última visita a la City en Abril de 2015, contactamos con la empresa Londres en Español por recomendación de nuestra amiga Verónica del blog “VIAJAR CODE: Verónica”, y muy amablemente nos invitaron a participar en el Tour de “Jack el destripador”; un tour, al que le teníamos ganas hacía tiempo.

Desde aquí queremos agradecer a la empresa Londres en Español y sobre todo a Jano que nos hizo el tour y que muy amablemente dejó que nos uniésemos a pesar de llegar tarde (debido a unos “problemas” técnicos con el metro).

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Londres de un vistazo. Tercer y último día.

Este era el último día completo en Londres y había que aprovecharlo, así que hoy nos esperaba un día repleto de cosas y sorpresas.

Esta vez desayunamos de nuevo en Victoria Station pero en un sitio diferente, ya que queríamos disfrutar de un desayuno inglés como dios manda con alubias, huevos, salchichas…

 Nos fuimos al metro y nos bajamos en Notting Hill Gate.

Qué decir de Notting Hill y Portobello, un barrio precioso, era temprano pero ya estaban poniendo algunos puestos. Es una zona con muchísmo encanto, repleta de tiendas de antigüedades; además aún era temprano por lo que pudimos disfrutar del paseo sin apenas gente.

 

Visitamos también la librería de viajes que se hizo conocida a raíz de la película de Hugh Grant y Julia Roberts.

 Tras el paseo y haber entrado en alguna que otra tienda, nos paramos al final de Portobello Road en un bar llamado García’s, un bar español donde dio la casualidad que la camarera era de Zaragoza así que estuvimos charlando un rato con ella mientras tomábamos un cortado y además nos aconsejó la mejor manera de ir a Camden pasando por Abbey Road (famoso por el disco de los Beatles).

 Cogimos el autobús 31 y nos subimos en la parte delantera del piso de arriba disfrutando del paseo hasta llegar por fin a Camden.

 Camden es famoso porque alberga uno de los mercados más famosos de Londres y de todo el mundo, con tiendas y puestos de lo más variopintos… muchas de ellas ubicadas en una antigua zona de establos.

 De verdad que lo que no se encuentre allí, creo que no se podrá encontrar en ningún sitio, la calle principal de Camden tampoco tiene desperdicio con todo tipo de tiendas para todo tipo de tribus urbanas.

Hay infinidad de sitios para comer y a un precio muy asequible (puestos de comida rápida en su mayoría claro). Nosotros nos decidimos por un fish&chips y un perrito caliente y nos sentamos a comer en estas curiosas vespas.

 Tras hacer las compras de rigor y seguir dando vueltas viendo los cientos de puestos. Incluso entramos en una tienda de accesorios para mascotas, donde llegué a ver un collar de perro que costaba más de 700 libras y ropa de firma para cachorros.

 Cuando terminamos por Camden (terminar es una forma de hablar porque te puedes tirar allí días enteros) cogimos el metro de vuelta y nos dirigimos a Oxford Street a ver las tiendas y verlo todo con la decoración navideña.

 Muy bonito todo, eso sí repletísimo de gente, tipo la calle Preciados en Madrid.

 Tras dar una vuelta por la zona y comprar algunas cosas, aprovechamos que los jueves el British Museum cierra a las 20.30 y nos fuimos hacia allí.

 Que os puedo contar del Museo Británico que no sepáis ya?? … Yo a pesar de saber con lo que me íba a encontrar, me quedé totalmente alucinado con lo que tienen allí…

 El Gran Atrio inaugurado en el 2000 es muy bonito y le da un aire diferente al museo combinando lo clásico con lo moderno.

 Es increíble ver que tienen allí metido medio Partenón (frisos, frontones, esculturas…), o toda la colección egipcia (momias, sarcófagos, vasijas, cuencos y un larguísimo etcétera). Increíble como no la Piedra Roseta.

 Nosotros solamente estuvimos dos horas y media, así que solo vimos la parte romana, griega y egipcia y luego vimos algo de arte precolombino y alguna que otra sala de pintura… pero aquello es para ir allí y pasar el día, de verdad que es verdaderamente increíble.

 No voy a entrar en el debate de los expolios, sí que es cierto que está repleto de cosas “robadas” pero al menos es gratuíto… (en los Museos del Vaticano, ejem, te cobran 16 euros).

 Cuando salimos nos tomamos un par de pintas en un pub cercano y después decidimos ir a Hyde Park, porque la camarera del bar de Portobello nos había dicho que la feria que ponen allí en invierno (Winter Wonderland, en Hyde Park Corner) nos dijo que cerraba a eso de las 22.30.

 Una preciosidad, con un ambiente navideño increíble y precioso, ferias tipo antiguas, puestos de comida, música en vivo, pista de patinaje una noria con una iluminación preciosa… Un sitio que al que le gusten los mercadillos navideños no se puede perder.

 

El día estaba terminando… nos fuimos a cenar por el SOHO y a dar un último paseo por Picadilly, y poco más pudimos hacer… al día siguiente salíamos muy temprano al aeropuerto.

 La experiencia londinense había terminado, una experiencia maravillosa en una ciudad que nunca pensé que me fuese a gustar tanto, tan llena de contrastes, llena de vida y bullicio pero con zonas tranquilas a la vez.

Sin duda una ciudad para volver una y otra y otra vez.

 Good Bye London ¡!!!

Londres de un vistazo. Segundo día.

Comenzamos nuestro segundo día en Londres con otro buen desayuno en Victoria Station y allí cogimos el metro que nos dejaría al lado de la Abadía de Westminster.

Al salir del metro me encontré de frente con el imponente Big Ben ¡! Si bien me lo imaginaba un poco más grande, a mí parece sin duda el símbolo de la ciudad y me pareció realmente bonito.

Big Ben es el nombre que recibe la mayor de las campanas que está dentro de la torre del Reloj. El reloj se llama originalmente La Torre de San Esteban y fue construido en 1858 y no se sabe si el nombre (Big Ben) se debe a un homenaje a su primer constructor Benjamin Hall o aun boxeador muy famoso esa época Ben Caunt. Tiene 96,3 metros de altura; y como curiosidad decir, que está construido en estilo gótico quizá porque el Imperio Británico tenía menos fuerza en esa época y quiso destacar ya que los parlamentos de otros estados eran de estilo clásico. A lo largo de su historia ha pasado por algún que otro percance como un retraso por la cantidad de nieve acumulada o una sola avería en 1976. A pesar de todo, es conocido mundialmente por si fiabilidad.

Después nos fuimos directos a la Abadía, pero aún estaba cerrada así que nos fuimos a dar un pequeño paseo por la zona, viendo el Parlamente por fuera y todo el exterior de la Abadía y volviendo a acercarnos un poco al Big Ben (es que me encanta ¡!).

Y ahora sí que nos fuimos dentro de la Abadía. Para aquí no teníamos 2×1 así que nos tocó pagar las dos entradas; creo que eran alrededor de 18 libras por cabeza.

Carísimo sí (como todo en Londres) pero realmente merece la pena, porque la Abadía de Westminster es espectacular, tanto por dentro como por fuera. La audio guía incluida en el precio es muy amena (la escuchamos entera, raro en nosotros que somos más de ir por libre).

Fue reconstruida y consagrada en el año 1065 y tiene mucha variedad de estilos que van desde el gótico-francés al neogótico de la fachada del siglo XVIII Está considerada como uno de los lugares más sagrados de Londres y donde la mayor parte de los reyes y reinas han sido coronados, enterrados o las dos cosas. También hay personajes ilustres enterrados como Charles Darwin o Sir Isaac Newton. Una zona muy interesante es el Poet’s Corner (Rincón de los poetas) donde están las tumbas de literatos tan ilustres como Shakespeare, Byron, Shelley o Dickens. Pero sin duda alguna la zona más bonita a mi parecer de la Abadía es Lady Chapel. Absolutamente espectacular. Se puede visitar una zona del claustro y también un pequeño museo con figuras de reyes (un tato siniestras).

Tras esta interesantísima visita (de las cosas que más me gustaron de Londres la verdad). Una vez terminada nuestra visita a la Abadía, nuestro siguiente destino era Buckinham Palace, pero como ya no nos daba tiempo de llegar al cambio de guardia (y tampoco es que me interesara demasiado verlo); nos dirigimos White Hall donde sí que vimos el cambio de guardia a caballo.

 Una vez terminado el cambio, cruzamos la Horse Guards y llegamos a St. James Park con su lago parcialmente helado y las ardillas correteando por ahí.

Cruzamos St. James y llegamos ya al Palacio de Buckinham que como no estaba a reventar de gente. Sigo diciendo lo mismo de los palacios reales… Visto uno, vistos todos… me resultan todos bastante parecidos. Unos más grandes y cuidados que otros pero… parecidos al fin y al cabo. Estuvimos un rato por las verjas de palacio viendo y salir y entrar una carroza (quizá era la reina suprema que salió a comprar el pan, quien sabe).

Decidimos irnos de allí, porque aquello parecía una romería, y fuimos paseando por The Mall hasta llegar a Trafalgar Square, una plaza que a mí me parece particularmente bonita, con unas buenas vistas con el Big Ben al fondo por ejemplo.

Decidimos entrar a la National Gallery al menos a echar un vistazo a los cuadros más importantes; ya que la entrada es gratuita y puedes disfrutar de maravillosas obras como La Venus del Espejo de Velázquez, Los Girasoles de Van Gogh, Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa de Jan Van Eyck; así como multitud de obras de Rafael, Tiziano, Caravaggio, más obras de Van Gogh, algún Zurbarán y un largo etcétera. Una visita que nos gustó mucho, y además como ya dije, gratuita.

Fuimos hacia el puente Westminster y lo cruzamos, dirección: El London Eye. GIGANTESCO ¡! No me lo imagonaba para nada tan grande, y a pesar de alguna crítica que había leído que hablaba de la “estética”, a mi parece ya uno de los símbolos de Londres.

Teníamos también 2×1 (hacedme caso y aprovechad la página) porque es muy caro. Mucha gente os dirá que no merece la pena; eso ya va en cuestión de gustos, pero os aseguro que las vistas hacia ambas orillas son absolutamente fabulosas y no tendréis esas vistas desde ningún sitio. El trayecto dura media hora, y a mí me gustó mucho, una de las cosas que hay que hacer al menos una de las veces que se vaya a Londres.

Cuando bajamos del London Eye, debían ser cerca de las 4 de la tarde, y estaba oscureciendo ya, así que decidimos improvisar sobre la marcha y nos fuimos a ver el Madamme Tousseauds; el conocidísimo museo de cera.

No estaba previsto, pero como ya habíamos visto lo que teníamos previsto ese día, y teníamos otro 2×1 nos animamos a ir. Eso sí, es CARÍSIMO. Pero se pasa un buen rato. Las figuras son clavadas al original (no como en el museo de cera de Madrid que dan miedo jaja). El museo es pequeño, pero bueno antes de entrar te ofrecen un espectáculo (en ese momento era un espectáculo fabuloso en 4D de súper héroes) y cuando terminas de ver las figuras terminas en una especie de pasaje del terror bastante divertido. Cuando terminamos, serían como las 6 y nos fuimos corriendo al centro porque teníamos entradas para ver un musical. Nosotros escogimos MAMMA MIA, porque conocíamos el argumento (es igual que la película), porque nos encanta ABBA y conocíamos las canciones y podríamos seguir todo el musical.

Tenéis un montón para elegir, yo os recomiendo que si vuestro nivel de inglés no es aceptable, vayáis a uno que no tenga mucho texto (El Rey León, Mamma Mia, el de Queen, Michel Jackson) o que conozcáis previamente el argumento. En los kioskos de TKTS (en Leicester Square) podréis aprovechar entradas a bajo precio, eso sí, quizá no encontréis para lo que vosotros queráis. Si queréis ir a uno muy conocido, os recomiendo que aunque sea más caro compréis las entradas previamente. El musical MAMMA MIA nos encantó, divertidísimo y unas voces estupendas. Al Salir, era tarde, y hacía mucho frío y la verdad que estábamos muy cansados, así que cenamos algo rápidamente y nos fuimos a dormir. Terminaba otro perfecto día británico.

Londres de un vistazo. Primer día.

Que sueño… y que frío ¡!!

Nuestro hotel no daba desayunos (ya comenté anteriormente que es muy básico) así que como estábamos muy muy cerca de Victoria Station, desayunamos algo rápido en la parte de arriba (poca cosa, que Londres es muy caro) y cogimos el metro para empezar el primer día completo de aventura londinense; destino: Tower of London.

Hacía muchísimo frío, y estaba nublado pero al menos no llovía. Llegamos con tiempo ya que aún estaba cerrada la torre, así que nos dimos un paseo por la zona viendo el precioso Tower Bridge, una de las típicas postales de Londres que tantas y tantas había visto en el cine, la televisión, las revistas… que bonito que es; no decepciona una vez que lo ves.

Nos dirigimos la taquilla para comprar las entradas a la torre, aprovechando los 2×1 que llevábamos impresos; aún así pagamos una entrada, 17,95 libras ¡!! Una pasada sí… (menos mal que nos ahorramos una…). Hay opción de pagar creo que era una o dos libras más a modo de donación voluntaria, creo que para algún tipo de fundación.

Una vez que entramos a la Torre, nos sumergimos siglos atrás, te metes de lleno en la historia pura y dura de la Inglaterra mas aterradora.

Entras en una fortaleza medieval que sirvió como fortaleza, residencia real y lugar de capturas, encierros, torturas, conjuras y asesinatos.

Además de poder ver los lugares de encierro, puedes ver los famosos Beffeaters (custodios de la torre desde finales del siglo XV) y los famosos cuervos (la leyenda cuenta que el día que desaparezcan los cuervos de la torre, desaparecerá la monarquía británica).

Puedes visitar la White Tower (verdadero escenario de multitud de crímenes y desapariciones) y ver las bonitas casas donde viven los Beffeaters.

Y como no, las Joyas de la Corona: alucinante todo lo que hay allí guardado. Lujo por doquier, coronas, báculos, cuberterías, anillos, pero sobre todo yo me quedé alucinado con “La Estrella de Africa”  (uno de los diamantes más grandes del mundo, una verdadera maravilla).

 Una visita más que recomendable, a mí particularmente me gustó mucho, me esperaba algo más pequeño y aburrido; y me pareció una inmersión en la historia interesantísima. Caro, pero imprescindible visita para mí. Recomiendo ir nada más que abra, más que nada porque cuando nosotros salíamos ya había muchísima gente entrando y la visita no es tan tranquila.

 El siguiente punto de interés en nuestra ruta era ir ver el Tower Bridge de cerca y cruzar por el a la otra orilla. Verdaderamente es una maravilla, además es uno de los símbolos de la ciudad algo que hay que ver. Nosotros decidimos no hacer la visita a su interior por falta de tiempo. Las vistas desde el puente son magníficas.

 

Decidimos dar un precioso paseo por la orilla, pasando por el ayuntamiento y llegando hasta el London Bridge para ver el Puente de la Torre desde otra perspectiva. (Magnífico, de verdad).

Cogimos el metro hasta St. Paul para visitar la famosa Catedral de Londres.

Volvimos a utilizar el 2×1 (tuve mucha suerte porque para la época en la que fui, había todos los 2×1 que me interesaban; os recomiendo que vayáis mirando periódicamente la página, porque creedme, os ahorráis un dineral).

 La actual Catedral de San Pablo fue construida entre 1676 y 1710 (un tiempo récord) bajo las órdenes del arquitecto Christopher Wren tras el gran incendio de 1666 que destruyó la antigua catedral medieval.

Su gran cúpula, es la segunda mayor del mundo tras la cúpula de San Pedro en el Vaticano; y a la que también se puede acceder subiendo multitud de escalones.

 Con la entrada te dan una audioguía (a nosotros nos pareció aburridísima). Y tengo que decir que San Pablo fue una de las grandes decepciones de Londres a mi parecer. Nada más entrar me di cuenta que aquello más que una catedral parecía un mercadillo: árboles de navidad, los puestos de las audioguías en medio, gente gritando, niños corriendo… yo no daba crédito la verdad.

La cúpula es una maravilla eso sí, y dentro de la cúpula tras subir los 259 escalones, está lo que se llama “La galería de los susurros” donde dicen que se puede escuchar un murmullo a 32 metros de distancia.

Para acceder a la parte externa de la cúpula hay un total de 530 escalones, y se pueden ver las vistas panorámicas de Londres. Yo me quedé un poco chafado porque las verjas que protegen contra las caídas imagino, afean mucho las vistas, pero bueno. Yo es que me imaginaba unas vistas quizá más espectaculares.

Cuando bajamos nos fuimos a visitar la cripta (donde increíblemente hay un restaurante… en un ambiente muy bonito… pero… Un restaurante dentro de una catedral?) donde están enterrados personajes famosos como Lawrence de Arabia, Wellington o Fleming.

 EL siguiente punto de interés era visitar la Tate Modern, uno de los museos de arte moderno más importantes del mundo y punto de referencia de las nuevas tendencias.

Para llegar cruzamos el Millenium Bridge, y al llegar a la Tate, las vistas del puente con St. Paul al fondo son preciosas.

 La Tate; nos encantó, es increíblemente grande, y además de las exposiciones temporales, tiene una exposición permanente que es una verdadera joya con obras de Miró, Dalí, Picasso, Warholl y un largo etcétera.

 En la parte de arriba, hay una cafetería con una terraza cubierta que tiene unas vistas preciosas, a mi parecer mucho mejores que las de St. Paul (y gratis, tema importante en Londres).

 Salimos de la Tate Modern y fuimos dando un paseo viendo el Shakespeare Globe y buscando la “casa” de Bridget Jones que se suponía estaba por esa zona… Nos perdimos un poco, pero fuimos a parar a un mercado muy interesante (Green Market) y en una de las esquinas de esa zona estaba la dichosa casa (ahora debe estar casi tapada entera…).

Nos dirigimos muy satisfechos al metro dirección Pîcadilly (no encontramos ningún sitio para comer por la zona del green market que nos interesase) y decidimos improvisar un poco nuestro planning, ya que ya habíamos terminado de ver lo que teníamos apuntado para ese día.

 

Tras comer, decidimos volver al metro y dirigirnos al Museo de Historia Natural, que no estaba para nada dentro de los planes, si no como uno de los posibles.

A pesar de ser las 4 y poco de la tarde se estaba haciendo de noche ya… en la parte externa según salimos del metro había una pista de patinaje sobre hielo con alguna que otra lucecita de navidad que le daba un ambiente muy bonito con el edificio del museo al fondo.

 Solamente por ver el edificio del Museo,  ya merece la visita. Es totalmente espectacular, precioso. Y el hall de entrada con el enorme dinosaurio es una pasada. De verdad que el edificio que alberga el museo es impresionante.

 

Una visita que disfrutamos muchísimos (vimos lo más interesante que es la parte de los animales, pero también nos dio tiempo a ver alguna zona más, con exposiciones permanentes muy interesantes).

Si se va con niños a Londres, es una de las visitas sin duda imprescindibles (bueno y se si va sin niños, o con niños grandes también). Absolutamente espectacular, sobre todo el edificio y el hall principal.

 Cuando dieron los avisos de que el museo iba a cerrar (serían como las 6 de la tarde) salimos y pusimos dirección a Harrods 

Los famosísimos grandes almacenes que me parecieron el sumun de lo hortera… no me gustaron absolutamente nada… Estaban llenísimos de gente, de repente encontrabas esfinges, o en la planta de abajo la horrorosa estátua conmemorativa de Diana y Dodi (horrorosa de verdad). Pijo barroco y muy recargado… demasiado rococó. Visto un rato nos fuimos corriendo un poco horrorizados la verdad.

 Nos fuimos a descansar un poco las piernas a una cafetería cercana a tomar un par de cafés y trozo de tarta por el módico precio de 9 libras (casi nada…). Pero hacía un frío terrible y se agradecía meterse un café calentito al cuerpo.

 Nos dirigimos de nuevo al metro y pusimos rumbo a Covent Garden pero ya eran las 19.30 y estaban cerrándolo todo pero bueno aún pudimos ver un poco del ambientillo que quedaba por allí.

 Como estábamos cerca me apetecía mucho ver Somerset House y la pista de hielo que ponen allí… No pudimos patinar porque no había sitio ya y había mucha cola. Pero el sitio es realmente precioso y pude sacar una de mis fotografías preferidas de este viaje. Ya solo por esta foto mereció la pena el paseo.

 Paseamos de nuevo hasta la zona de picadilly y nos fuimos a cenar a Chinatown, en un chino baratísimo y donde estaba todo rico rico rico…

 Dimos un último paseo por Leicester Square y ya nos fuimos al hotel a dormir, que el día había cundido muchísimo pero estábamos agotados.

Londres de un vistazo. Primera toma de contacto

Tras un pequeño susto (2 horas de retraso en la salida del vuelo por problemas técnicos en el aeropuerto Londinense) logramos salir de Zaragoza… Este retraso hizo que se descuadrasen todos los planes… Llegamos a Stanted sin problemas y logramos coger (después de correr por todo el aeropuerto el autobús de las 16.00.

Pero ahí no acabó la cosa; el trayecto que se suponía tardaba unos 50 minutos fue de 2 horas y 15 minutos porque pillamos un atasco monumental en Londres.

 Cosas del directo, que le vamos a hacer… Por fin llegamos a Victoria donde habíamos quedado con una amiga para verla y que nos diese unas entradas para un musical que le habíamos encargado. Y de paso aprovechamos la Travelcard con el logo de National Rail (necesaria para que sean efectivos los 2×1).

 Tras el pequeño encuentro, nos fuimos al hotel a dejar las maletas. Muy cerca de la estación, 5 minutos andando y al lado de donde te deja el autobús de stanted.

 El hotel, como he comentado correctísimo. Las habitaciones muy pequeñas y el baño es minúsculo (tipo al de un avión) pero si solo se va allí a dormir es más que suficiente, barato y muy bien ubicado; lo que si recomiendo es coger la habitación con ventana, porque además de ser un poco más grande, te da menos sensación de agobio.

 Nos fuimos directos a Picadilly, donde habíamos quedado con un buen amigo mío que vive en Sevilla y coincidíamos ese día allí (que cosas ¡!).

Me llevé una buena impresión de Picadilly al llegar de noche y estar toda iluminada con neones, eso sí es mucho más pequeña de lo que pensaba. Pero es el centro neurálgico y eso se nota, una cantidad de gente impresionante, tiendas, tráfico, turistas de todo tipo, gente local…

 

Nos fuimos camino al SOHO a tomar unas pintas de cerveza mientras nos poníamos al día, y luego nos dirigimos a Leicester Square donde ya nos quedamos por la zona.

 Tras la cena; y a pesar del frío nos fuimos paseando por Chinatown y de nuevo por el SOHO a tomar unas copas y empezar a descubrir lo caro que es Londres ¡!

 

Tras despedirnos de los amigos, y como no encontrábamos autobús de vuelta, decidimos ir andando al hotel (pensando que estaría más cerca); pero fue un precioso paseo pasando por Trafalgar Square, Downing Stree (alucinante ver el London Eye iluminado o el maravilloso Big Ben)  la Abadía… (que lejos quedaba Victoria andando ¡!!); y que tarde era ya… como las 2 de la mañana, y al día siguiente había que madrugar ¡!

 

Muy buen sabor de boca del primer contacto con Londres…