Los últimos paseos por Manhattan…

Una nueva mañana en Manhattan… Jueves… Un jueves triste la verdad ya que era nuestro último día completo ¡!. No me lo podía creer. Mientras me despertaba pensaba… hace 14 días que salimos de Madrid para empezar la aventura y ya ha terminado?. Estaba muy triste para qué os voy a engañar, pero eso no significaba que no fuésemos a disfrutar a tope hasta los últimos segundos ¡!!.

Desayunamos tranquilamente (más tranquilos y pausados que otros días) y nos fuimos tranquilamente al metro. Rumbo Upper West Side: nos íbamos de visita al Museo de Historia Natural. Que ganas ¡!!!. y mucho más cuando viajas con todo un señor experto en animales, bichos y minerales de todo tipo.

1

El Museo es enorme, y para variar nuestros planes se fueron al garete jeje, pensábamos estar solo una hora… pero en fin… cosas que pasan jejeje. Como íbamos con la citypass (recordar que tanto este museo como el MET son de entrada sugerida no obligatoria) nos entraba también la visita al planetario (una gozada también el nacimiento y muerte de las estrellas)

2

Lo que más me gustó de todo es cómo tienen todo perfectamente montado para que los niños puedan disfrutar a tope del museo… Yo pensaba que era una gozada poder ir a dar una clase de ciencias naturales (no sé cómo se llama ahora…) en un sitio tan impresionante como ese…

3

Cada sala era más impresionante que la anterior… mamíferos, la sala de la gran ballena, los dinosaurios, civilizaciones… una auténtica gozada de verdad.

4

6

Mucha gente me decía que no merece la pena, que el de Londres o Washington es más bonito… a mí ahora que he visto los 3 puedo deciros que son diferentes, y cada uno tiene su encanto.
Luego claro está depende de la opinión personal de cada uno (tan respetable como la que más).
Pero nosotros entramos cuando abrió y cuando nos dimos cuenta era la una y media del mediodía…

Cuando salimos, bajamos paseando junto a la parte oeste de Central Park, para ver el Dakota con más detenimiento…

La verdad es que tiene cierto halo de misterio, y si ya le sumas toooodas las leyendas que existen sobre fantasmas, asesinatos, suicidios…

8

Paseando por esta zona, te das cuenta que aunque no tiene el mismo encanto que otras zonas de la ciudad, es muy tranquila, se nota las grandes mansiones, y conserva ese toque rancio de las antiguas fortunas (el upper west side, hace muchos años era dónde vivía la gente bien digamos; las grandes fortunas de la ciudad).

Seguimos bajando hasta llegar al Lincolm Center para ver un poco la plaza (un sitio muy bonito por cierto).

9

10

Era ya hora de comer y la verdad que había hambre jeje así que fuimos a un sitio que tenía apuntado y que no quería dejar de probar… Burguer Joint at le Parker Meridien; en la 119 West 56th Street. Cuando llegamos alucinamos porque es un edificio de lujo, y yo pensando madre mía… pero dónde estamos??? Pues resulta que está escondida la hamburguesería, tras una cortina roja (tipo club de alterne la verdad…) según entras a tu izquierda.
El sitio cuanto menos es… curioso; es muy muy pequeño y se suelen formar colas (tuvimos suerte porque no tuvimos que esperar, al poco rato sí que llegó más gente). Tu pides en la barra (solo hay hamburguesas y patatas) y al rato chillan tu nombre para que lo recojas… La verdad es que estaban realmente buenas, a un precio muy bueno y en un sitio ya os digo, cuanto menos curioso.

11

Después de comer decidimos acercarnos a la Disney Store de Times (paseando por la quinta por supuesto) a comprar unos regalos que nos quedaban y al apartamento a dejar las bolsas y a decidir el plan de la tarde…

13

Cuando salimos (sin decidir muy bien aún hacia dónde tirar) al final cojimos el metro dirección a Penn Station para ver uno poco la zona de Union Square.

A mí me gustó mucho también, es que es cruzar la calle en Manhattan o irte de una avenida a otra y es como estar en otra ciudad ¡!!

16

Entramos en Macy’s por quitarnos un poco la espinita de verlo, y al final acabé comprándome una boina (bo se puede decir que no compramos en NY no…) y al salir de Macy’s nos fuimos ya hacia Union Square.
El parque junto a Union Square (me recordó un poco a Bryant Park, salvando las distancias) es muy tranquilo también así que dimos una vuelta por allí viendo gente leyendo tranquilamente en el césped, tomando un café tranquilamente o relajándose después de la jornada laboral.

14

17

Nos paramos un rato a ver una especie como de show de unas coreografías de un grupo que iba cogiendo a gente del público… mira que pasan cosas en Manhattan ¡!!

19

Como estábamos al lado, no me quería perder las recomendaciones de un montón de gente y pasamos a Max Brenner, la famosa chocolatería… MADRE MIA ¡!! ESO ES EL PARAÍSO ¡!!!! Tooooooooooooooodo el tipo de chocolate, dulces, o pasteles que os podáis imaginar ¡!! Incluso había tuberías por las que pasa el chocolate ¡!!! Bueno es que se me hacía la boca agua ¡!!!. Incluso pizza de chocolate, si sí ¡!!! Pizza ¡!!! No la pedimos porque me pareció mucho pero nos pedimos un pastel relleno y recubierto que eso era gloria bendita ¡!!

20

Cuando descansamos un poco, dijimos y porqué no volvemos al Greenwich??? Pues sí, nos gustó tantísimo esta zona que allí que nos fuimos a dar un último paseo.

Nos acercamos a la zona de Washington Square, que estaba súper animada a esas horas, con gente paseando, jugando a la pelota, charlando tranquilamente y yo aproveché para hacerme unas fotos y pasar un rato divertido posando para la cámara…

21

24

Teníamos pensado volver al 230 5th para ver las vistas de noche, pero al final nos quedamos paseando por el Village y nos fuimos al famoso Café Wha por recomendación de una conocida.
Cuando llegamos había ya bastante gente haciendo cola, y pensé pues chico, sí que es conocido sí… total que nos ponemos a la cola porque ya abrían…

Pues bien nos sentamos… y resulta que el jueves hay música en directo, anda que bien ¡!! Ya, pues 5 dólares por cabeza por la música, pero pensé oye, estos chavales también tienen que comer… que la vida del músico de a pié (que me lo digan a mí…) es muy dura.

28

Y de esto que cuando viene la camarera le pido dos cervezas y me dice que ok pero que la consumición mínima son dos cosas por persona… Perdona ¿????????????? Bueno es no me gustó mucho pero en fin… el ambiente la verdad es que era genial, casi todo gente del barrio, y los músicos muy muy buenos; así que “morimos al palo” y al final tomamos unos nachos (muy normalitos la verdad) y 3 cervezas…; pues bien, nos trae la cuenta… 58 dólares de nada… casí me muero ¡!!! Y la propina incluida y obligatoria GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR. Eso no me gustó ni un pelo… eso sí, el bar me encantó, el ambiente, la música, un 10. Y de hecho cuando vuelva a la ciudad seguramente volveré al WHA jeje.

29

Ya era tarde cuando salimos así que nos fuimos ya hacia Times a hacer nuestras últimas fotos nocturnas y casi con las lágrimas fuera nos fuimos muy despacito al apartamento… Terminaba así nuestro último día en Manhattan…

30

Cuando sonó la alarma del teléfono, no me lo podía creer… había llegado el día. ¿ya?, ¿tan pronto?… Pues sí, todo empieza y todo acaba…

Nos levantamos y comenzamos a colocar todas las cosas, hacer las maletas y dejar el apartamento en condiciones y dejarlo todo listo para volver solamente a dejar a coger las maletas para irnos al aeropuerto.

Pero bueno aún teníamos toda la mañana para pasear tranquilamente por la ciudad…

Volvimos a Times Square a disfrutar tranquilamente por últimamente (al menos durante este viaje) del ir y venir, de la gente, del bullicio… NO ME QUERÍA IR ¡!!!

3

Nos fuimos hacia la zona de Bryant Park, donde compramos un par de cafés en Starbucks y nos fuimos al parque a tomarlos tranquilamente como dos neoyorkinos más…

5

Pues para qué os voy a engañar… tristes; estábamos muy tristes. Y a pesar de que estábamos agotados, yo creo que aún hubiéramos aguantado más días de trote.

De verdad que no me podía creer que ya hubiese terminado todo… tan pronto y a la vez parecía lejísimo el día de la llegada la semana anterior y muy muy lejano esa maravillosa ruta en coche por el este….

El tiempo pasaba rapidísimo así que echamos un último vistazo al Chrysler y nos fuimos a pasear tranquilamente y sin ningún tipo de prisa por la quinta avenida, entrando en algunas de sus tiendas a mirar ropa o alguna que otra cosa.

Y la temida hora se acercaba… y cómo no queríamos tener percances, nos fuimos hacia el apartamento tranquilamente.

Paseamos por Hells Kitchen por última vez y recogimos nuestras maletas, dejamos las llaves encima de la mesa y al salir se me puso un nudo en la garganta…
Fuimos hacia la estación de metro de Port Authority para ir hasta Penn Station… cogíamos el metro por última vez…

Ya en Penn Station esperamos para coger el tren que unos 20 minutos nos llevaría al aeropuerto de Newark…

Llegamos con tiempo más que de sobra al aeropuerto y ya comimos algo por allí y estuvimos esperando tranquilamente la salida del vuelo…

Y sin más… vuelo sin complicaciones y llegada a Madrid con algo de retraso… Allí de nuevo y como el año nos esperaban nuestros amigos para disfrutar de un buen fin de semana…

Había terminado nuestro segundo periplo americano… no sabíamos que lo que nos esperaba para este verano que en nada esta aquí, era algo INCREÍBLE; pero para eso… aun tendréis que esperar un poco mas…

Totalmente enamorados de Nueva York.

Amanece de nuevo en la city… pero esta vez nos despertamos un poco más tarde que los otros días (realmente el cansancio acumulado se iba notando y mucho…). El día de hoy aunque intenso como todos era más relajado en cuanto a sitios a visitar.

Después de un buen desayuno en el apartamento como de costumbre, salimos dispuesto a patear la primera zona del día, y uno de los sitios a los que le teníamos muchas ganas: el High Line Park.

El High Line es un parque elevado. Se trata realmente de la reconversión de una zona industrial de vías de tren, que gracias a la asociación de los amigos del High Line ha sido posible su reestructuración.

http://www.thehighline.org/

Tiene más de 2 kilómetros de largo y cuando nosotros estuvimos seguía una parte en obras porque está previsto alargarlo… Si no me equivoco actualmente va desde la W34 Street hasta la 10/11 St. más o menos.

1

Como era temprano, estábamos recorriéndolo casi solos, una verdadera gozada… el parque elevado es una de las zonas más tranquilas que visitamos en la ciudad y te encuentras gente pintando, corriendo, o simplemente descansando en uno de los múltiples bancos que hay habilitados por todo el parque.

Las plantas que crecen salvajes a sus lados no desmerecen para nada la arquitectura del parque ni las vistas que se tienen desde él…

10

3

9

Como os digo las vistas son fabulosas: las azoteas de la ciudad, el Empire, los grafittis por las fachadas…

5

4

6

8

9

Nosotros lo paseamos entero de principio a fin, os aseguro que os encantará, porque es diferente, fuera de lo común y muy tranquilo para estar en medio de Manhattan.

12

Al bajar del High Line lo casi casi por la zona del Meatpacking District, una zona que se ha puesto muy de moda, tipo Soho con tiendas de diseño, lofts y tiendas trendy. Antiguamente era el distrito de la carne con varios mataderos.
Me sigue sorprendiendo muchísimo la capacidad de estos neoyorkinos para reinventar tan rápido las zonas y sacarlas a flote para que no caigan en el olvido o no se conviertan en zonas deprimidas…

13

14

Y poco a poco nos fuimos metiendo en el Greenwich Village, la que se ha convertido sin lugar a dudas en mi zona favorita de la ciudad.

El Greenwich Village fue creado en 1712 como un barrio aparte y en el 1822 recibió a muchísima población de la ciudad debido a una epidemia de fiebre amarilla.

16

El Village, siempre ha sido considerado un barrio bohemio y de tendencias artísticas. Pasear por allí, es pasear por otro Nueva York diferente, más tranquilo, más pausado.

Caminando despacio y sin prisa llegamos a nuestro primer punto de interés. Como buenos fans de la serie “Sexo en Nueva York”, nos acercamos a Magnolia Bakery a probar una de sus exquisitas (y caras) cupcakes. Os aseguro que es una de las mejores cupcakes que he probado en mi vida ¡!!. Pensaba que a lo mejor la fama le venía solo por la serie, pero no no, las cupcakes están absolutamente deliciosas.

18

Seguimos caminando, admirando toda la zona, (de verdad que es un barrio preciosísimo) y llegamos por fín a la casa de Carrie, la protagonista de Sexo en Nueva York; la reconoceréis enseguida porque lleva una cadena que los dueños han puesto para no acceder a los escalones (en el 64 de Perry Street); de hecho al parecer si andan los dueños por ahí y te ven sentado salen a echarte la bronca, cosa que por un lado entiendo, pero también sé que les dieron un buen dinero porque saliese el edificio en la serie (ahí no se quejaban tanto claro…).

19

22

Nos hicimos varias fotos por la zona y nos fuimos a buscar la casa de Sarah Jessica Parker, que estaba cerca… y tan cerca ¡!! Es que está justo en la calle de atrás ¡!! Pero totalmente justo por detrás.
Una pena no haber visto a Sarah, porque suele ser bastante maja con la gente… (estaría de vacaciones en los Hamptons…).

23

Seguimos por el corazón del Greenwich Village paseando sin prisas, tranquilamente y no podía faltar la visita a algo mítico… si el año anterior estuvimos sentados en el sillón del Central Perk de Friends… este año tocaba la visita al famoso edificio ¡!!! (esquina de Bedford St. con Groove St.). Para mí era genial estar ahí delante… ni sé la de veces que habré visto toooooda la serie ¡!! Que ilusión estar por allí… Estas cosas “un poco frikis” nos encantan… y somos de los que pensamos que las turistadas hay que hacerlas por muy turistadas que sean…

26

Muy cerca está el Grey’s Papaya, un lugar mítico donde los haya para tomarse unos buenos perritos calientes; y aunque era un poco temprano para comer, pues allí que nos fuimos a comprobar la fama de esos perritos (hay varios por la ciudad, pero al parecer el más mítico es el del Greenwich). Están fabulosos, muy muy ricos y muy baratos.

Fuimos paseando por la llamada Gay St. y pasando por un pequeño parque con una curiosa escultura en homenaje al reconocimiento de los derechos de la comunidad homosexual (en esta zona de la ciudad fue donde cobraron más fuerza los movimientos de la lucha por la igualdad de derechos y la no discriminación en los conocidos disturbios de Stonewall de 1969).

28

30

29

Lo mejor del Greenwich es caminar un poco sin rumbo fijo, y caminando caminando, llegamos por fin a Washington Square (serían como la una de la tarde), hacía ya muchísimo calor pero la fuente central no estaba en funcionamiento pero había un ambientazo increíble, muchísima gente joven (el campus está casi al lado), ejecutivos descansando, gente bailando y personajes de todo tipo…

31

32

33

Nos tomamos un refresco bien frío sentados por la plaza viendo pasar a la gente y después nos fuimos a pasear un poco por la zona y llegamos a la tienda de la universidad de NY. Allí aprovechamos para estar más frescos un rato viendo la cantidad de merchandising y libros de todo tipo que tienen. Me quedé con ganas de comprarme una sudadera de la Universidad, pero eran tremendamente caras.

34

Nos metimos por el Soho a pasear entrando en una y otra tienda y aprovechando para hacer alguna comprilla y disfrutar de nuevo de algunos grafittis muy bonitos

35

36

Y paseando volvimos de nuevo a Washington Square, la fuente ya estaba en funcionamiento y había muchísima gente remojándose. Ahora había muchísimo más ambiente.

37

Fuimos caminando a la zona del West Village donde aprovechamos para tomarnos un par de cervezas bien frías sentados tranquilamente en un bar de la zona.

Después de refrescarnos con una buena cerveza nos fuimos al metro y pusimos dirección al Flatiron District, y paseando un poco por la quinta, de repente Alberto empieza a chillarme (literalmente) MIRANDA KERRRRRR ¡!!!!!!!!!!!!!!! HAZLE FOTOS ¡!!!!!!!! (os tengo que confesar que yo no tenía idea de quien era la chica… ahora ya se que es una supermodelo internacional porque además ahora la veo hasta en la sopa). Así que cogí la cámara y me puse a disparar como un papparazzi haciéndole algunos “robados”, la chica ni se inmutó y os tengo que decir que en persona es impresionantemente guapa. Y por cierto ya puedo decir que he fotografiado a una top model internacional que ha sido fotografiado por Mario Testino !!

38

39

Seguimos paseando por la quinta (comprando de nuevo, madre mía que manera de gastar ¡!!) y llegamos a la zona del Flat Iron para verlo más tranquilamente que el día que pasamos rápido por allí. Me encanta este edificio… Como sabréis fue el primer rascacielos de Manhattan.

40

Imaginaos lo que tuvo que suponer para la época, toda una revolución. Estoy recordando la frase de una conocida: “Es mi esquina preferida del mundo”. (Pues sí, y la mía también…).

41 42

No teníamos ni plan ni rumbo fijo (una de las mejores cosas que se puede hacer algún día por la ciudad) así que decidimos volver a cruzar de nuevo el Puente de Brooklyn, los colores de la tarde eran preciosos.

45

46

Y esta vez fuimos bajando por la zona de Dumbo para ver anochecer.

47

Nos acercamos a La famosa pizzería Grimaldi’s pero había una cola que daba miedo, así dimos media vuelta y entramos en Front Street Pizza, en Front Street; y compramos unos trozos de pizza y unas bebidas para llevar y nos fuimos a la playita de Brooklyn; entre los dos puentes…

Os recomiendo totalmente esta pizzería, además sé de buena tinta que no tiene nada que envidiar a la otra… y además sin colas.

49

Os aseguro que fue una de las mejores cenas de mi vida. Las vistas son fabulosas, el ambiente genial y ver como se iba encendiendo todo a poco a poco… sin duda una de las imágenes más bonitas que conservo del viaje… No hay mucho más que decir sobre esto, tan solo, observad las fotos…

50

54

56

Después de esta cena maravillosa, nos fuimos a coger el metro (la verdad que nos perdimos un poco de camino y pasamos por una zona poco recomendable…).

De camino al apartamento no dejaba de pensar en cómo me había enamorado el Greenwich Village…

Los contrastes de Nueva York.

Otro madrugón más en la ciudad de los sueños… madre mía, yo ya había perdido la cuenta de cuántos iban ya. Resulta curioso lo poco que me cuesta madrugar en vacaciones…

El otro día una amiga me decía que ella no podría irse de vacaciones conmigo, porque para ella, vacaciones significa descanso y no madrugar. Como veis cada persona viaja de una manera distinta.

La verdad es que el cansancio se iba acumulando y ya se notaba un montón.

Hoy tocaba la excursión de “Los contrastes de Nueva York”.

Desde que surgió la idea de hacer el viaje, incluso desde antes teníamos claro con quien íbamos a hacer la excursión, y ese no era otro que Andrew; y lo decidimos por la sencilla razón de que haces la excursión a pie y en metro, lo que nos parecía mucho más interesante que ir un montón de gente en una furgoneta o minibús.
Con Andrew te aseguras de que los grupos son máximo de 6 personas; es más, si viajais en familia y por ejemplo sois 4 (y esto lo digo porque una buena amiga hizo el tour con su familia una semana después que yo) iréis solo la familia.

Hay otras muchas empresas conocidas y de confianza para hacer el tour (Elena, Gerardo…), yo os hablaré de Andrew que es de quien tengo referencias directas.

Aquí tenéis su web:

http://www.andrewsnewyork.com/Andrews_New_York/TOURS_EN_CASTELLANO.html

Os recomiendo que si tenéis claras las fechas del viaje os pongáis en contacto con él lo antes posible, porque al ser grupos tan reducidos y al ser una excursión que se hace solo por la mañana, pues os podéis imaginar.

EL precio de la excursión: 80$ por persona, un poco cara sí… pero bueno, solo se vive una vez;  pero por ejemplo a día de hoy y después de haber hecho la excursión, pienso que podríamos haberlo hecho por nuestra cuenta (de hecho ya habíamos visto muchas cosas nosotros solos).

Nosotros tuvimos un poco de mala suerte porque cuando fui a reservar hubo un problema: unos hackers le piratearon la cuenta y lo suplantaron, entonces tuvo que cerrar unas semanas la página etc, y cuando fuimos a reservar ya no tenía la excursión para el día que queríamos.

Nos reunimos con Andrew en la Grand Central para comenzar la excursión y ya cogimos el primer metro a la primera parada de la excursión: el Bronx.

He de decir, que yo me llevé un poco de chasco, porque claro al hacer la excursión a pie no entras de lleno en lo que es el Bronx que todo el mundo espera. Aun así Andrew nos explicó que el barrio ya no es lo que era y que muchas de sus zonas están siendo rehabilitadas.

1

2

Recorrimos varias zonas con puntos importantes para los grafiteros. Allí el tema de los grafittis es una verdadera cultura, incluso una forma de vida para muchos “pandilleros”. También nos comentó que hay concursos a nivel internacional con muchísima importancia.

3

4

6

Volvimos al metro para ir a ver el nuevo estadio de los Yankees, justo frente al antiguo (el del bate de béisbol gigante). Pues bien, para quien le interese está muy bien, aunque solo lo ves por fuera (a mí ni fu ni fa la verdad).

7

El siguiente punto ya era Harlem, concretamente la zona llamada Spanish Harlem.
A pesar de que casi todo lo que estábamos viendo ya lo habíamos visto el día que fuimos al góspel, las explicaciones de Andrew hacían la visita muy interesante. Te enseña fotos históricas y te lo compara con la actualidad.

9

12

Te habla de datos muy curiosos e interesantes, yo no sabía por ejemplo que Harlem había sido un barrio judío (Houdini vivió por la zona); pero sobre todo me pareció muy muy interesante todas las explicaciones sobre la lucha de los derechos civiles de la raza negra.

8

11

Un poquito más debajo de Spanish Harlem, y aunque aun es Harlem, se está poniendo muy de moda, y se está convirtiendo en un barrio de lo más demandado.

Estuvimos paseando un buen rato por la zona viendo el exterior de una famosa comisaría de policía entre otras cosas.

10

Volvimos al metro para ir al siguiente punto de interés: Long Island City, en Queens.

21

Esta zona sí que me gustó muchísimo. El mirador es fantástico; con unas vistas muy muy bonitas sobre todo de la ONU y el Chrysler. Nos dio unas explicaciones sobre el Chrysler muy interesantes (no las digo para el que haga la excursión se lleve la sorpresa).

18

13

14

En esta zona de Queens es donde paramos a media mañana para tomar un refresco tranquilamente (esto corre de tu cuenta) y ya aprovechas para pagar la excursión.

15

Después de esto y algunas explicaciones más nos dirigimos a Williamsburg, el barrio de los judíos ortodoxos en Brooklyn. Yo tenía mucho interés en visitar esta zona y ver las costumbres y el modo de vida de este grupo de gente.

22

Pero una vez allí no me sentí muy cómodo y solo hice 4 o 5 fotos, me sentía mal, por ellos. No creo que les haga ninguna gracia ver como día tras día vienen grupos de gente (porque nosotros éramos 6, pero sé que hay excursiones de mucha más gente) a fotografiarles como si fuesen atracciones de feria.

Estoy escribiendo el post, y no me siento cómodo poniendo las fotos os lo aseguro; pero algunas personas muy interesadas en verlas que me han escrito algún mensaje, así que aquí tenéis un par…

26

Lo que más curioso me resultó (aparte de ver a las chicas jóvenes vestidas como ancianas) fue ver la cantidad de triciclos que había con su candado… de hecho resultaba un poco tétrico ver la zona de los triciclos tan vacía, un poco de película de terror de serie b.

23

24

Vuelvo a repetir que no sé, me pasó un poco igual cuando fuimos a ver a los amish en Lancaster, que apenas hice fotos porque me parecía como faltar al respeto.

Tras ver a los judíos nos dirigimos a una zona muy bonita de Brooklyn, la zona residencial llamada Brooklyn Heights (una zona de lujo al parecer). Muy bonita y tranquila, perfecta para vivir en familia; de hecho ahora es como que está muy de moda vivir en Brooklyn.

30

Recuerdo un capítulo de Sexo en Nueva York, en el que una de las protagonistas se trasladaba a Brooklyn a vivir, y bueno aquello era un drama ¡! Sus amigas le decían que porqué se íba tan lejos ¡! (nada más lejos de la realidad…).

28

Tras dirigirnos al mirador desde el puente de Brooklyn y ver y admirar de nuevo esas maravillosas vistas. Nos dirigimos de nuevo a Manhattan para terminar la visita.

Nos despedimos de Andrew en la 6ª avenida con la calle 8, en la zona del Greenwich Village. Allí te da recomendaciones para comer, para visitar cosas… así a lo tonto eran las 15.30 de la tarde ¡!! Le dimos un buen apretón de manos y nos despedimos hasta la próxima (os lo recomiendo, el tío es un verdadero crack ¡!).

29

Voy a ser objetivo con la excursión: si os pasa como a mí, que llevábamos 4 días completos en la ciudad, pues bueno, aunque disfrutamos la excursión, la zona de Harlem y Brooklyn ya la habíamos visto, y la zona que te enseña del Bronx puedes hacerla tu solo con total seguridad.

Así que vuelvo a deciros que intentar hacerla al día siguiente de llegar porque además es una buena toma de contacto con la ciudad, porque además Andrew te da todo tipo de información, mapas, consejos…

Lo dicho, yo os la recomiendo pero con las salvedades que he ido comentado…

Y llegamos paseando (encantados ya con lo que íbamos viendo, toda la zona antes de llegar a Chinatown) a lo que para mí ha sido sin lugar a dudas una de mis mayores decepciones viajeras: Chinatown, o de cómo un mercadillo puede llamarse Chinatown.

De verdad que fue el mayor chasco de todo el viaje, me pareció horroroso…olía fatal y estaba a tope de gente por todas partes. De verdad que no sé dónde le ve la gente la autenticidad a esto… No es más que miles de tiendas de souveniors, ropa cutre, maletas, imitaciones con chinos que te agobian sin parar llamando tu atención… Quizá hay alguna zona dentro de Chinatown algo más auténtica, pero vamos, ya os digo que no nos gustó nada de nada…

36

El colmo ya de la decepción y el mosqueo fue que entramos al Mcdonald’s a picar algo, porque estábamos aun sin comer… pues bien cuando llegamos a la caja y vamos a pagar no nos dejan porque no aceptaban billetes de 50 dólares. PERDONA CHATICA???????????? Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Nos fuimos de allí rápidamente ¡!

35

De verdad que no me gustó nada de nada… yo pensaba que sería algo del estilo de San Francisco, que me gustó mucho, tiene mucho más encanto… Además que entrabas en alguna tienda a por algún souvenir y te “atacaban” como buitres…
Aquí os dejo la referencia de wikipedia acerca de Chinatown por si os interesa saber un poco más (muy interesante leer algo acerca de los sindicatos del crímen):

http://es.wikipedia.org/wiki/Chinatown_(Manhattan)

Nos fuimos hacia Little Italy… y la verdad que penica… ha quedado reducido a una calle y poco más, con algún restaurante, alguna heladería y nada más… Chinatown lo ha invadido todo.

32

31

33

Del mosqueo que teníamos por lo del mcdonald’s (eso y que estábamos cansados, hacía mucho calor…) la verdad que apenas teníamos hambre ya, así que entramos en un dunkin donuts para engañar un poco al estómago.

Y continuamos paseando por una de las mejores zonas de Nueva York: el Soho.
Me lo habían dicho, lo había leído, visto fotos, escenas de películas, pero no pensaba que fuese una zona tan bonita. Es como estar en otro Nueva York…

34

El Soho inicialmente era conocido como los cien acres del infierno del distrito del hierro fundido. Se hizo muy famoso en las décadas de 1960 y 70 por ser residencia de artista y albergar muchas galerías de arte, pero poco a poco el barrio fue subiendo de nivel y se mudaron los artistas aunque dejaron sus galerías.

 

41

Ahora es un barrio más chic digamos, con muchos restaurantes de moda, y multitud de tiendas de diseño.

Por cierto que se llama SoHo porque es la zona que está South of Houston Street y también como referencia a la zona de Londres con el mismo nombre.

38

Esos edificios de hierro forjado, esos lofts (la de veces que habré soñado con vivir en un loft neoyorkino). Además, esta parte del post, se la quiero dedicar a mi amiga la diseñadora Desiré Pereda: la de veces que hemos hablado de nuestro negocio de fotografía y diseño en un loft en el Soho verdad?? (oye, soñar es grátis ¡!).

39

37

Entramos en multitud de tiendas, a cada cual más bonita. Y sobre todo esa tienda Apple del Soho ¡!! Que chulada ¡!!!!
Fue lo que yo llamo un enamoramiento a primera vista. El Soho es una pasada, estilo y diseño entres donde entres…

42

Paseábamos sin rumbo de una calle a otra, entrando en una y otra tienda…

Se me olvidó decir que en Chinatown compramos una maleta cutre para llevar las miles de cosas que habíamos ido comprando; así que nos fuimos hacia el apartamento a dejar la maleta y no cargar con ella.

Como el día estaba claro, decidimos ir ya a hacerle una visita al que dicen que es el rey de la ciudad (ya sabéis que para mí es el Chrysler): el Empire State.

Echamos un vistazo al Madison Square Garden (mítico ¡!!) por fuera y aprovechamos para entrar en la oficina de correos que hay enfrente a comprar unos sellos y enviar unas postales (ya sabéis que somos de los que aún envían postales).

43

Después de pasar la pequeña cola de seguridad (al tener la citypass pasamos directos a esta cola); y dejar el trípode abajo (sí, ya me habían avisado de que no me dejarían el trípode pero oye por intentarlo…); que rabia ¡! La verdad es que es una faena subir ahí arriba sin trípode… pero bueno, se hizo lo que se pudo…

44

Y de nuevo sales a la terraza… y de nuevo tienes unas vistas maravillosas de toda la ciudad.

45

54

Os voy a dar mi opinión, creo que hay que subir al Empire si o sí al menos en un primer viaje. Las vistas desde el TOR son ESPECTACULARES, tienes el empire de frente en todo su esplendor; pero claro desde el Empire tienes a mi adorado Chrysler, y tienes unas vistas fabulosas de otro de mis edificios preferidos: el Flat Iron…

53

Ahora bien, creo que se si tiene que elegir (que la verdad, una vez que te metes en un viaje así, creo que 20 euros más no es dinero…) os recomiendo el Top of the Rock; pero claro si estáis enamorados del Chrysler como yo, entonces tenéis que subir al Empire, si o si ¡!.

De nuevo la luz se iba marchando, y pudimos contemplar otro inolvidable atardecer sobre la ciudad de los sueños.

48
60
Maravillosas de verdad la imágenes que vas guardando en tu memoria… Fue un momento mágico ver encenderse mi querido Chrysler y toda la ciudad…

51

52

De nuevo sin hablar, ahí pasmado… Yo no dejaba de pensar en lo afortunado que era por estar ahí arriba, y a la vez no dejaba de pensar en si aquello era cierto o era un sueño… Algo que no dejo de pensar incluso ahora… Y sí, soy muy afortunado de poder viajar, y muy afortunado sobre todo de poder realizar este blog, que además de hacerlo para contaros nuestras aventuras y compartir con vosotros mis sensaciones, lo hago de una manera egoísta para así poder revivir mis viajes una y mil veces.

59

61

Lástima que no pudiese poner trípode… no me han quedado fotos muy nítidas pero bueno.

62

64

68

66

69

Cuando bajamos volvimos a la zona de Times y nos fuimos a cenar a otro de los sitios a los que ya tenemos como tradición: el Hard Rock Café ¡!! Había que seguir aumentando la colección…

Después de una cena estupendísima, en un buen ambiente (nos encanta el Hard Rock) y con unos camareros estupendos, nos fuimos al apartamento, que el cansancio ya se notaba y mucho…

Qué bien duerme uno tras esas agotadoras jornadas pateando ciudades ¡!!!

De nuevo… GOOD NIGHT NEW YORK ¡!!

 

Celebrando la Fiesta Nacional en Washington.

Nos levantamos temprano para llegar a Washington bien de tiempo. Era 4 de Julio ¡! Y nos íbamos al mejor sitio para celebrarlo…

Washington D.C. (Distrito de Columbia) es la capital de los Estados Unidos y fundada en 1791. Fue desarrollada y planificada directamente para ser la capital de la nación de ahí que no sea una “ciudad bonita” en sí. Bajo mi punto de vista es una ciudad institucional y muy monumental. Tras su fundación quisieron darle mucho “poderío” y este lo hacían construyendo grandes edificios, sedes y memoriales. Es sin duda alguna, el epicentro del mundo político (¿O ahora lo es Berlín? No sabría muy bien qué decir…)

Llegamos al hotel de Washington a las 09.30. Y el garaje que yo había buscado (frente al hotel y más barato) estaba cerrado ¡! Bueno es que casi todos los garajes lo estaban ¡!! Vale que fuese 4 de julio, la fiesta nacional, pero los garajes… El caso es que aparcamos en la acera del hotel… no había señal que lo impidiese, no se pagaba ese día…
El hotel elegido, The Quincy. Una buenísima elección, la habitación enorme y muy muy bonita, un hotel tipo boutique, caro, como todos en Washington.

Lo reservamos por si os interesa a través de www.hoteles.com (esta web la utilizamos mucho en este viaje, porque me mandaban bastantes descuentos del 10%) y nos salió mejor de precio que otros mucho peores.

Yo no terminaba de fiarme de dejar el coche en la calle, no fuese que le pasase algo y nos pegase un palo la compañía de alquiler, así que al final decidimos aparcarlo en el parking del hotel (a pesar de que cobraban como 30 $ ¡!!).


Y ahora sí, salimos dispuestos a celebrar el Día de la Independencia ¡!!
Nos sorprendimos muchísimo, porque aquello estaba muerto… no se veía a nadie por la zona, parecía una ciudad fantasma ¡!
Fuimos caminando hacia el primer punto que queríamos ver, la casa blanca…
Pasamos primero por la parte delantera  (yo pensaba que la parte delantera era la que siempre sale por la tele pero no…) y claro, todo el mundo estaba por esa zona, aquello ya empezaba a tener ambiente…

Por cierto, no pudimos visitar la Casa Blanca porque no nos dieron permiso. Anteriormente se gestionaba a través de la Embajada Española pero ahora no tramitan el tema. Os cuento cómo se puede hacer porque conozco gente que lo ha hecho. Tenéis que ir a la página del senado estadounidense: www.senate.gov y una vez allí, vais a los listados de senadores y escogéis uno. Las experiencias que he ido leyendo escogen al de Florida y al de Texas; pero bueno el caso es que rellenáis un formulario de contacto diciendo que queréis visitar la Casa Blanca y el día o días que pasaréis allí; Suelen tardar en contestar pero contestan o con el sí o con el no.

Seguimos caminando, viendo edificios míticos como el edificio del tesoro.

Y por fin llegamos a la parte trasera de la casa blanca, la más fotografiada y televisada; que por cierto, vimos bastante de lejos porque debido a la seguridad que había ese día para el gran desfile habían puesto más vallas. (Increíble la seguridad que había…).

Vimos de lejos ya también el imponente monumento a Washington, y como ya vimos muchísima gente en Constitution Ave (la gran avenida); aún faltaba más de una hora para que comenzase el desfile pero decidimos sentarnos a la sombra a esperar que empezase (el sol apretaba ya pero bien).

El ambientazo era increíble, mucha gente y muchos americanos esperando emocionados que comenzase el gran momento del desfile del año (y nosotros emocionadísimos también claro).

El calor ese día fue el peor de todo el viaje, horrible de verdad. Pocas veces en mi vida había pasado tantísimo calor. Estábamos en alerta por ola de calor, y además al empezar el desfile… al solecico ¡!!
Menudo desfile ¡!! Vamos, exactamente igual que se ve en la televisión y todo el mundo aplaudiendo… hacen que te sientas como ellos y aplaudas también ¡!

Un desfile de lo más variopinto con todo tipo de gente y carrozas (como la de la reina del maíz ¡!!), con las bandas de música de institutos…

Por supuesto no podía faltar el mítico y conocidísimo Tío Sam

Una cosa que me encanta de USA y que me encantó ese día: las chicas entraditas en carne, también tiene derecho a ser majorettes y bien que lo hacían; no solo de delgadeces vive el hombre. Vivan las curvas ¡!

Y seguíamos viendo el desfile emocionados, contentos, saludando a la gente… Estaba resultando genial ¡!!

También vimos por allí a un Amish de la rama más liberal (los hay porque también los vimos por Niagara) viendo el desfile sin perder detalle.

Fue una experiencia increíble vivir el desfile, y no lo vimos terminar del todo porque queríamos seguir nuestros planes…

Aquello estaba abarrotadísimo de gente, y el calor era… de verdad, horroroso, pero siempre nos quedarán grabadas las imágenes y esos momentazos que sólo los americanos saben hacer a lo grande.

Salimos de la zona del desfile (terminó poco después de que saliéramos del mogollón); nos dirigíamos de camino al Capitolio pero antes entramos un rato al Museo de Historia Natural; no teníamos mucho tiempo así que seleccioné muy bien lo que queríamos ver. Y fue una pena porque merece mucho la pena, además que los museos allí son gratuítos.

Nada más entrar ya te quedas maravillado ante esto…

La zona de animales (nos encantan…) es una auténtica maravilla

Pero la verdadera razón de entrar al Museo fue esta…

El Diamante Hope, el gran diamante azul, con un peso de 45,52 kilates y sobre el que pesa una maldición sobre sus poseedores (le echan la culpa de las desgracias de sus poseedores). En la foto no se aprecia, pero el color azul es intensísimo, una preciosidad.

Vimos alguna cosa más (minerales sobre todo) y salimos para dirigirnos hacia el Capitolio, teníamos reserva para la visita guiada y se acercaba la hora, así que de camino nos compramos un par de perritos (deliciosos) en un puesto junto al museo.

Según te vas acercando al Capitolio, ves la cúpula más y más grande… es verdaderamente inmenso y espectacular ¡!

Sabía que era grande pero no me imaginaba que lo fuese tanto…

Nos dirigimos ya hacia la zona para entrar a las visitas (bajando las escaleras por la plaza) y entramos sin problema.
Para hacer la reserva para la visita entráis aquí y podéis reservar varios tramos horarios www.visitthecapitol.gov/
Yo reservé varios por si acaso jejejeje.

Es inmenso por dentro, ya en la sala en la que esperas para entrar te quedas alucinado, lleno de esculturas, con unos techos artesonados maravillos, curiosa la escultura del astronauta (a mí se me parecía a Bruce Willis la verdad, en la peli de Armaggedon).

La visita guiada es en inglés, y si bien para entenderlo hay que tener cierto nivel, aunque no sepáis nada, hacedla igual, porque veis la cúpula por dentro, las salas de esculturas… es muy interesante; a nosotros nos gustó muchísimo estar dentro del Capitolio.

Desde el Capitolio, accedimos por el pasadizo hasta la Biblioteca Nacional que es una auténtica maravilla… la zona de la escalinata es preciosa, y la cantidad de archivos y libros que hay es impresionante. Imprescindible a mi parecer la verdad, me quedé totalmente maravillado; primeras ediciones de libros (literatura americana principalmente) manuscritos originales (la primera impresión del Mago de Oz ¡!), la biblioteca Lincolm…

Nos fuimos ya hacia afuera muy satisfechos por la visita… Dios que calor que hacía ¡!!!! Y casi sin sombra ¡!!

Bueno, había gente del servicio de salud por todas partes, repartiendo botellines de agua fresca porque era horroroso…
Llegamos a la zona de la explanada al Monumento a Washington (ese día había que pasar mucha seguridad, abrir mochilas… para acceder dentro), y ya nos acercamos al gran Obelisco (En ese momento no se podía subir, seguía cerrado por obras…).

Ya se estaba llenando de gente, preparada para lo que venía después, el ambiente festivo era incréible…

Queríamos ir al Monumento a Lincolm… pues nada no pudimos ir recto porque estaba vallado así que a volver a salir a la avenida… y un calor… es que me acuerdo y me pongo malo ¡!! Y claro, camina un montón y luego para acceder, de nuevo a pasar seguridad… (mira que se ponen a veces pesados eh… pero bueno mejor así la verdad…).


Había una cantidad de gente impresionante, estaban las escaleras llenas, gente ya haciendo picnics, descansando…
Me pasó lo mismo que con el Capitolio, que no me lo imaginaba tan inmenso.

Y ya cuando entras y ves la estatua de Lincolm… yo me quedé boquiabierto… ES ENORME ¡!!!!!!!!!!!!! Y además a pesar de ser una mole, es muy bonita ¡! Ya sabéis además lo que significa Lincolm para los americanos, había algunos que estaban hasta emocionados ¡!

Las vistas desde el Monumento a Lincolm hacia el Obelisco son preciosas… una verdadera lástima que la Reflecting Pool siguiese en obras y casi seca… (que rabia me dio ¡!!!). Nos encantó a los dos el Lincolm Memorial, de los que más ahora que lo pienso más reposadamente…

Al lado está el memorial de la Guerra de Vietnam. Muy emotivo, con gente de nuevo emocionada (varios orientales, imagino que vietnamitas o de ascendencia vietnamieta); monumento muy importante y querido por los norteamericanos, bueno yo creo que como todos sus memoriales. Como explicaré en el diario que haré de NYC, todos de lugares diferentes, una sola bandera…

Seguimos nuestro camino dirección al Obelisco pasando por el Memorial a Martin Luther King y el Memorial a Jefferson, del que me pareció muy curioso esta representación que bien podría ser hoy en día una oficina del Inem.

Por el paseo por el lago se ve precioso el Memorial a Jefferson y el Monumento a Washington.

Llegamos al Monumento a Jefferson y nos sentamos en las escaleras a descansar un poco porque la verdad el cansancio iba haciendo mella… y el calor apretaba aún a pesar de que el sol se escondía ya…

Después de un rato sentados disfrutando de las vistas al Obelisco, decidimos poner rumbo hacia él para sentarnos en el césped como la multitud de gente que había ya allí… Compramos una buena cena para hacer el picnic por allí… se acercaba el gran momento del 4 de julio: los fuegos artificiales.

Cenamos tranquilamente, escuchando además la música de uno de los conciertos que había por allí, y después de cenar, cuando ya se hizo de noche, a eso de las 21.30… Comenzaron los fuegos. QUE MOMENTAZO ¡!!


30 minutos de fuegos son parar ¡!!! Los más bonitos que he visto nunca. No hice fotos, no quería perderme ni un solo segundo de aquello… y no me arrepiento, fue uno de los mejores momentos del viaje; era 4 de julio ¡! Y estábamos viendo los fuegos en Washington y al ladito del Obelisco… ¡! La gente aplaudía sin parar, muchas familias se abrazaban… lo viven con una intensidad increíble ¡!! Y cuando terminaron, todo el mundo aplaudiendo… nosotros también… Inolvidable os lo aseguro…

Se nos quedaron cosas en el tintero ese día, algún memorial, pero de verdad que es imborrable haber vivido ese día allí.

Nos fuimos caminando dando un gran paseo hasta el hotel, y no recuerdo ni como caí en la cama porque había sido un día agotador…

Y amanecía de nuevo en Washington !!! Antes de empezar deciros que he tenido un percance con las fotos de Arlington, de momento no he podido recuperarlas… así que esta etapa muy a mi pesar será sin fotos. Si las llegase a recuperar (ojalá porque había 3 o 4 que me gustaban mucho…) las subiré posteriormente (he probado con varios programas, pero de momento nada de nada…).

La mañana se presentaba tranquila en principio; así que fuimos a desayunar frente al hotel un desayuno americano… el caso es que tardaron en servirnos porque se habían olvidado, pues bien no nos cobraron nada ¡!! Nos pidieron mil disculpas por la tardanza (10 minutos) y nos invitaron a desayunar…

El plan era ir al cementerio de Arlington tranquilamente y sin prisas.

Teníamos un tour guiado a las 10 am gratuito. Lo podéis reservar aquí:

http://www.freetoursbyfoot.com/dc/arlington-cemetery-walking-tour.asp

Nosotros cogimos la línea azul de metro hasta Arlington (6 dólares por cabeza ¡!! Y otro tanto de vuelta… no sacamos ningún abono puesto que hue el único trayecto que hicimos en Washington).

Hicimos un poco de tiempo en el centro de visitantes escribiendo algunas postales y a las 10 puntual llegó nuestra guía (ESTUPENDÍSIMA). Los tours son en inglés, y ahí sí que hablan mucho… Lo bueno es que como el cementerio es tan grande, te viene bien para no ir tan perdido y ver lo principal…

Yo aproveché para hacerle algunas preguntas a la guía sobre curiosidades de los militares norteamericanos; me contó que allí son auténticos héroes y todo un orgullo nacional (igualico que aquí vamos…).

Es curioso ver las miles de tumbas muchas de ellas exactas, alineadas perfectamente…

Fuimos a ver la tumba de Kennedy y nos contó que se decidió enterrar justo en ese punto del cementerio porque las vistas que desde allí hay a la ciudad son fabulosas ( y es cierto); fuimos a pié (con un calor tremendo…) por varios puntos del cementerio, viendo alguna tumba reconocida, hasta llegar a la tumba del soldado desconocido, donde pudimos ver la sobriedad con la que se hace el cambio de guardia y cómo custodian la llama eterna.

Una vez allí, finaliza el tour y o bien regresas al punto de partido o lo sigues visitando un poco por tu cuenta…

Nosotros así lo hicimos,  hasta que ya nos “cansamos” de ver tumbas y nos dirigimos a la salida para ir a ver el Memorial a Iwo Jima; a unos 10-15 minutos andando del cementerio por un camino de tierra…

Llegas a una explanada donde primero ves una especie de monumento horroroso (no recuerdo si regalo de Holanda…), una campana enorme. A mí no me gustó nada de nada…

Pero cuando llegas al Memorial a Iwo Jima… Realmente, el memorial al cuerpo de marines de los Estados Unidos… ufff a mi me encantó… me parece uno de los monumentos más significativos de la ciudad… Imagino que ya lo sabréis pero la escultura está hecha a partir de la foto (muy conocida) tomada por Joe Rosenthal en la islade Iwo Jima, Japón. En la foto, se muestra a cinco marines y un médico de la marino izando la bandera norteamericana sobre el Monte Suribachi. La fotografía llegó a ser muy muy famosa y su fotógrafo, llegó a ganar el Pulitzer.

A mí la escultura me parece fabulosa y muy evocadora; estos estadounidenses ya sabéis lo que aman su bandera. A mí ya os digo que me pareció grandiosa (de hecho, es muy muy grande).

Me han pasado esta foto que se hizo con una compacta… Es lo que conservo de ese día…

Tras esto volvimos al metro y nos bajamos en Metro Center, y fuimos caminando hasta el Hard Rock Café para comer (bueno para comer y aumentar mi colección de pins y camisetas jajaja).

Y ahora sí nos fuimos al hotel a recoger el coche y las maletas… casi terminaba nuestra ruta… Qué pena ¡!!! Nos íbamos a Newark, a hacer noche allí antes de continuar con la siguiente aventura.

Os cuento la razón de porqué no paramos en Philadelphia ya que me lo ha preguntado mucha gente: es sencillo, falta de tiempo. No quería quitarle un día a Manhattan ni ver Philadelphia de pasada solo unas horas o Washington en un solo día…

Decir que Washington me sorprendió gratamente, me pareció una ciudad fantástica y los memoriales son fabulosos.

Me fui con un poco de pena… Nuestra ruta en coche terminaba…

Hasta otra Washington ¡!!!!

La ruta a Newark fue tranquila, con un par de paradas para tomar algo y estirar las piernas

Llegamos a Newark sin problema hotel Ramada Plaza de nuevo por recomendación deMiriam del Blog “Organízate tu mismo” (si es que te tengo tanto que agradecer ¡!!!!!).  Hotel muy correcto y limpio… cenamos algo rápido en la habitación y nos dedicamos a organizar un poco las maletas y nos fuimos a dormir…

Esto se acababa… pero tenía que ser así porque venía algo igual o mejor ¡!!!

Otros relatos (Blogs Post amigo):

Washington en el blog “Viajar Code: Verónica”

http://akasha83.blogspot.com.es/2014/02/washington-pentagono-cementerio-de.html?m=1

Somos2deviaje:

CHICAGO Y COSTA ESTE EN 21 DÍAS – Capitolio, alrededores y vistas desde el Obelisco

Lancaster: la región de los Amish.

Salimos de Niagara muy temprano ya que teníamos un gran camino por delante: algo más de 600 kilómetros para llegar a Pennsylvania.

Nos pusimos rápidamente en camino y no tuvimos mayor problema para volver a pasar la frontera esta vez hacia Estados Unidos de nuevo: preguntas de rigor y listo.

Por cierto no quiero olvidarme de algo muy importante; y es que a la hora de reservar el coche, aseguráos que podréis pasar la frontera a Canadá con él ya que hay determinadas compañías de alquiler que al parecer no dejan…

El viaje en carretera a Lancaster no es demasiado pesado, ya que a pesar de que yo pillé alguna que otra obra en la carretera, vas combinando autovía con carreteras secundarias en las que pasas por bonitos pueblos típicamente americanos y cuando entras en el estado de Pennsylvania el paisaje cambia completamente y ves los inmensos y verdes pastizales con esas granjas con sus enormes graneros y depósitos de cereal.

A eso de las 14.30 llegamos a Lancaster y fuimos directamente al hotel, el Red Roof Inn, en la carretera general. Un motel de carretera más que correcto, con desayuno y piscina (que no llegamos a tiempo para utilizar).

Tras hacer el check-in, el recepcionista nos dio un mapa y unas indicaciones con buenas localizaciones para ver a los Amish, así que nos volvimos al coche y nos pusimos a ello.

Los Amish, (o menonitas amish) son un grupo étnico cristiano con una doctrina llamada si no me equivoco anabaptista. Creen en el nuevo testamento y los más “radicales” se aíslan por completo del mundo exterior. Viven de forma sencilla, sin electricidad e incluso en muchas ocasiones sin agua corriente. Muchos de ellos (al ser un grupo de procedencia germano-holandesa) hablan una especie de dialecto alemán (muchos de ellos también inglés). Visten con ropa tipo al siglo XVII, y dentro de su comunidad los hay menos “radicales” (no se malinterprete la palabra radical) que por ejemplo si tienen agua corriente, o usan baterías de 12V; o incluso algunas mujeres trabajan fuera de la casa (vendiendo productos artesanales).
En la película “Único testigo” protagonizada por Harrison Ford se refleja muy bien esta comunidad.

Los hay mucho menos “estrictos” también, recuerdo que en Niagara vimos muchos visitando las cataratas, o en Washington, como cualquier otro turista.

Esta comunidad es muy celosa de su intimidad, y no les gusta que les fotografíen (a pesar que de que imagino que estén acostumbrados a ello). Veréis que por ejemplo no hay muchas fotos en esta etapa del viaje, y es que, intenté respetar lo máximo posible, y las fotos que tengo son “robadas” digamos; de hecho, no me sentía demasiado bien fotografiándoles.

Ya en la carretera general se ven muchos de ellos con los carros, o mujeres esperando que sus maridos o padres las recojan.

 

Pero lo mejor de todo es salirse de la carretera general y perderse por los caminos y carreteras secundarias para ver sus granjas que son una auténtica maravilla. Los campos son preciosos y las granjas son típicas de película.

 

Te resulta muy curioso verlos, y cada vez que veíamos uno decíamos “mira mira, uno”; “mira, un carro”… Ellos pensarán que los bichos raros y los pecadores somos nosotros claro…

Lo más curioso de todo era ver a los niños, ver como jugaban con una pelota, un aro, un columpio… Me encantó verlos tan felices sin la necesidad de tanta videoconsola ni tanta tontería de ahora.

Por cierto, todos los caballos que vimos, eran una verdadera maravilla. Todos preciosos ¡!

Entramos en una tienda de artesanía Amish y allí nos dieron a probar un trozo de tarta…  MARAVILLOSA ¡!! Increíblemente buena ¡!! Nos gustó tanto que nos compramos un par de trozos para comerlos en la habitación… aprovechamos para comprar unas postales y unas mermeladas caseras.

Como eran las 4 de la tarde y estábamos sin comer… aprovechamos y fuimos a la zona de los Tanger Outlet a la entrada del pueblo… De nuevo locura de compras ¡!! Madre mía que manera de comprar ¡!! Auténticos chollos… tanto que es imposible no comprar algo!.

Cuando terminamos con las compras nos fuimos de nuevo a perdernos por las carreteras esta vez no solo para ver Amish, sino para ver también los famosos Covered Bridges (puentes cubiertos), algo que a mí me encanta… No vimos mucho porque no interpretamos muy bien el mapa…

Es una región muy bonita, y de verdad que lo mejor es dejar el mapa de lado y meterse por carreteras y caminos y allí si que veréis a los Amish en su ambiente, vendiendo en la carretera, o niños yendo a la escuela, hombres trabajando el campo…

Incluso por un momento te hace pensar en las necesidades reales de nuestra vida diaria.

Cuando ya se iba poniendo el sol, volvimos al hotel y cenamos en un local al lado; una cena muy muy buena por cierto y de nuevo a muy buen precio.

Terminaba así otro día de esta aventura americana, otro día que nos dejó con muy buen sabor de boca.

Un día en las Cataratas del Niágara

El camino hacia Niagara Falls fue muy sencillo, ya que al haber adelantado algo de camino la noche anterior, solo teníamos una hora y media de coche desde Henrietta.

Así que muy pronto, a eso de las 9 y media estábamos pasando la frontera a Canadá.

En la Aduana no tuvimos que esperar mucho tiempo. Nos hicieron las preguntas de rigor (en inglés por supuesto), preguntas del tipo que a qué vas a Canadá, cuanto tiempo, con quien, qué llevas en el coche…pero vamos sin ningún problema, pasamos la frontera y alehop ¡! Ya estábamos en Canadá ¡!

Nos fuimos directamente al hotel a dejar las maletas y el coche y comenzar la marcha por Niágara.

El hotel elegido fue el Ramada Niagara Plaza (a través de hoteles.com, unos 62€). El hotel no estaba demasiado lejos andando del cogollo, unos 10 minutos más o menos. Con piscina climatizada y sin desayuno incluído, ah por cierto y el parking aparte también. El hotel estaba muy bien, porque los que estaban al lado de las cataratas era excesivamente caros al menos en mis fechas o eran muy cutres, y de nuevo una cámada comodísima y una habitación amplia y correcta.

Después de que nos guardasen las maletas en recepción, nos fuimos rápidamente hacia las cataratas. Por cierto decir que ese día era mi cumpleaños, por lo que la emoción era mucho mayor.

Esta parte del viaje fue de las que menos preparé, y como la que menos ilusión me hacía, no la que menos, pero era como que viendo fotos o videos de las cataratas como que era lo que me impresionaba.

Pero según llegamos a una de las calles principales y vi esto…

Antes de comenzar a pasear, vimos como una cola con mucha gente así que imaginé que ahí se sacarían las entradas para el Maid of the Mist, que era la idea que llevábamos, montar solamente en el barquito. Pero al llegar allí vimos que había un pase que por 50$ por persona te incluía 4 atracciones: el Maid of the Mist, Journey behind the Falls, Niagara’s Fury y el White water walk.

Yo creo que si tienes tiempo está muy bien cogerlo porque te ahorras algo de dinero (siempre y cuando se haga todo lo que incluye) y sobre todo tiempo.

Y ahora sí, nos bajamos al paseo para ver de camino al Maid of the Mist, las grandiosas Cataratas del Niágara… Grandiosas tanto las del lado americano como las del lado canadiense… de verdad que os aseguro que me quedé si palabras porque aunque no son las más altas sí que son las más voluminosas de América del Norte ya que por ellas pasa toooooooooooooooooooooodo el agua de los Grandes Lagos.

Fuimos caminando hacia la zona del Maid of the Mist. Os aseguro que es emocionante estar allí (tu y los trillones de personas jajaaja).

Son realmente impresionantes, os lo aseguro.

Al llegar al barco, pudimos coger un buen sitio. No me lo podía creer, íbamos a estar casi a los pies de las cataratas.

El Maid of the Mist es algo que tienes que hacer SI O SI si vas a Niagara. Lo tenéis tanto desde la parte canadiense como desde la parte norteamericana. Nosotros hicimos el de la parte Canadiense (pero el recorrido de ambos es prácticamente el mismo).

Pasas muy cerca de las americanas, pero cuando llegas a las canadienses estás prácticamente dentro ¡!! Es una sensación increíble… ah bueno y húmeda!! Jajaja porque sales duchado literalmente ¡!!, uff es que aún estoy alucinando, son una verdadera maravilla.

Al salir del Maid of the Mist nos fuimos hacia otra de las atracciones, el Journey behind the falls, se trata de meterte por una especie de grutas por detrás de las cataratas canadienses en los que se ve como cae (desde dentro) el agua con semejante fuerza y un ruido ensordecedor.

Por los pasillos te van explicando con fotos diversas historias sobre la construcción del entorno de las cataratas, fotos de personajes famosos que han estado allí, alguna catástrofe…
Es interesante sobre ver “desde dentro” y muy muy de cerca de las cataratas. Impresiona mucho tener esa cantidad de agua tan cerca.

Volvimos de nuevo a entrar en el centro de visitantes para disfrutar de otra de las atracciones incluidas en el pase: Niagara’s Fury; una atracción 4D sobre la creación de las cataratas. Está casi más orientada a un público infantil pero lo pasamos muy bien igualmente, y sales empapado de nuevo.

Después de eso teníamos una última cosa que visitar con el pase: el White Water walk. Una vez llegas allí vas bajando por una pasarela de madera hasta que llegas a ver esto:

Dicen que es una de la zona de rápidos más rápidos (valga la redundancia) y peligrosos del mundo. Nos quedamos muy impresionados de la rapidez con la que bajaba el río y la fuerza que tenía.

Allí no hay mucho más para hacer, de hecho tienes que deshacer el camino andado; así que nos volvimos a la calle principal y ya nos fuimos a comer que se había muy tarde (más de las 4).

Después de comer, fuimos paseando hasta nuestro hotel para descansar un rato y aprovechar a relajarnos un poco en la piscina. Pero antes pasamos por una de las calles principales de Niágara, lo que yo llamo la calle hortera, llena de bares, tiendas y atracciones para los turistas y con cosas variopintas para llamar la atención. La verdad es que puede resultar hasta cutre y sobreexplotado.

Descansamos un poco en la piscina, y cuando iba a caer la tarde nos fuimos de nuevo a ver las cataratas. El color que tenían a esa hora hacía que fuesen aun mucho más bonitas que por la mañana.

Fuimos paseando tranquilamente por el paseo, sin prisa ninguna mientras poco a poco se iba escondiendo el sol, y las cataratas eran más bonitas aun.

Y así sin darnos cuenta… anocheció y se iluminaron las cataratas y parecía que se callaba todo el mundo. Increíble de verdad…

Y para hacer que mi cumpleaños fuese aún más inolvidable, cuando fue completamente de noche, el fin de fiesta…

De nuevo otro cumpleaños para no olvidar en USA.

Lo que más me impresionó de todo fue estar cerca de las cataratas y ver la cantidad de agua y la fuerza de la misma.

Niagara en sí, o tiene nada, me refiero no os esperéis un sitio con más cosas que visitar porque no lo hay, la zona de las cataratas está pensada para el turista.

Pero sólo por el hecho de estar al lado de las cataratas ya merece la pena el viaje.
Sorprendentes, enormes y preciosas.

 

 

La desconocida y fascinante región de los Finger Lakes

Salimos de Salem sin ningún problema y pusimos rumbo a la región de los Finger Lakes. Nos quedaba un gran camino por delante.

No se hace excesivamente pesado a pesar de lo recto de las carreteras, de vez en cuando nos desviábamos por algún pueblecito, y a la hora de comer decidimos parar en Lee; en el Premium Outlet. Aquí no comentaré nada más que fue una auténtica locura de inicio de compras compulsivas jajajaa; además dedicaré un post exclusivo a las comprar en outlets y en USA en general:

Outlets

Seguimos camino a los Fingers, y llegamos al primer pueblo en el que haríamos noche: Auburn.

Cuando estaba planeando el viaje, este punto fue un poco complicado, porque no hay demasiada información de esta región, pero de nuevo gracias a Miriam con sus consejos y su blog organízate tu mismo  (no me cansaré de repetirte que sin ti todo este viaje no hubiese sido posible) del blog … poco a poco la ruta fue tomando forma.

Al llegar a Auburn nos sorprendimos muchísimo porque no era tarde, y era como un pueblo fantasma… estaba casi todo cerrado y no se veía un alma por la calle. Daba hasta un poco de miedo jeje. No sé si es porque estaba cerca el 4 de julio, porque era sábado… no sé deciros pero nos descolocó muchísimo… No sabíamos muy bien hacia dónde tirar, así que aparcamos el coche y paseamos un poco por el pueblo, pero nada ni un alma… como en una película de terror.

Como era temprano y en el pueblo no se veía nada que hacer, decidimos volver al coche e ir a algún pueblo cercano, nos decidimos por Cayuga.

Fuimos pasando por carreteras secundarios, por paisajes preciosos (los Fingers es una región muy conocida por sus buenos vinos, veréis multitud de bodegas por la zona).

Cayuga es un pueblo muy pequeño a orillas del lago Cayuga,

En Cayuga, bajamos hasta el lago y allí sí que había un ambientazo de gente tremendo, gente paseando en barca, gente de picnic, parejas disfrutando de la puesta de sol…

La verdad que era un sitio muy muy bonito.

Había una zona reservada a yates y una especie de club. Imagino que en verano se duplicará la población; pero además el pueblo es muy bonito y tranquilo y por qué no decirlo muy romántico.

Volvimos al coche y nos fuimos al cercano pueblo de Union Springs, también a orillas del Cayuga, donde vimos también multitud de barquitos.

Aquí si que nos relajamos mucho mas, y nos quedamos pasmados, maravillados y enamorados de una de las puestas de sol más bonitas que he visto en mi vida.

Lo comenté hace poco, que sólo por eso ya merece la pena los kilómetros que vas haciendo… Son de esos instantes que te guardas para ti y que sabes que siempre quedarán en tu memoria.

Os aseguro que fue un momento memorable.

Volvimos al coche (extasiados y muy contentos) y nos dirigimos de nuevo a Auburn (están muy cerca unos pueblitos de otros) y ya nos fuimos al hotel a hacer el Check- in. Elegimos el motel Super 8 por recomendación de Miriam. Es el típico motel de carretera, nada de lujos, pero como era solamente para dormir suficiente. Además tenía un desayuno básico pero suficiente incluida. Si no recuerdo mal nos costó 52 dólares la noche. La pinta no es demasiado buena la verdad, pero estaba limpio y la cama muy cómoda.

Después de instalarnos, fuimos a cenar. Y aquí vino lo mejor de Auburn, el Curley’s. Un ba-restaurante al lado del hotel que resultó ser toda una sorpresa. Había bastante gente (sorprendentemente a pesar de que el resto del pueblo estaba vacío) y aparte del bar que es enorme y había un ambientazo totalmente de película con gente bailando, tomando cervezas, jugando al billar o a los dardos; hay una terraza cubierta que da al río, genial para cenar una noche de verano.

Pedimos dos hamburguesas con patatas (tremendamente buenas), alas de pollo, agua , una cerveza y un trozo de pastel por 26$. De las mejores cenas de todo el viaje ¡!!

Después de este intenso día nos fuimos a dormir que el día siguiente también se presentaba interesante ¡!

Al día siguiente nos despertamos temprano como de costumbre y después de desayunar nos dirigimos hacia Waterloo para visitar otro Premmium Outlet (este sí que lo teníamos programado).

De camino se pasan por sitios preciosos, carreteras de película dignas de una bonita postal.

Tras las compras en Waterloo (como os dije, dedicaré un post para las compras), visitamos el pueblo que también es muy pero que muy bonito.

Nuestro siguiente destino era Ithaca, la ciudad universitaria; pero de camino pasamos por Trumansburg y aprovechamos para acercarnos a ver las Taughannock Falls, pero estaban completamente secas, apenas tenían un hilo de agua y la verdad que fue una pena porque el entorno es verdaderamente espectacular.

Cuando llegamos a Ithaca me sorprendí mucho porque me lo imaginaba más pequeño a pesar de ser una zona universitaria muy importante del estado de Nueva York. Tiene unos 30.000 habitantes y alberga la conocida universidad Cornell. Pero lo más sorprendente quizá es la multitud de cascadas que hay en pleno casco urbano.

Estuvimos paseando por el campus (no había casi nadie claro al ser temporada estival) que resultó ser una maravilla, los edificios preciosos, y pudimos ver algunas de las hermandades que vemos en tantas películas.

Nos perdimos un poco por el pueblo que además tiene bastantes cuestas y un amable local (es increíble lo amables que son los americanos. Os aseguro que son gente encantadora) nos indicó cómo llegar a una cascada que estábamos buscando.

Dejamos el coche en un lado de la carretera y tras pasar por un camino de árboles, llegamos a las Buttermilk Falls. Impresionante que en medio de una ciudad de repente te encuentres con esto…

No llevábamos el bañador puesto y no quisimos ir de nuevo al coche a cambiarnos pero aprovechamos para relajarnos un poco mojándonos las piernas y viendo lo bien que se lo pasaba la gente…

Después de haber pasado un buen rato relajados en la cascada nos volvimos al coche. Dejábamos Ithaca para ir a Seneca Falls.

Seneca Falls es otro bonito pueblo de la región de los Finger Lakes y con una gran importancia en lo relativo a la lucha por los derechos de la mujer ya que allí; en 1848 se celebró la primera convención sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos y en la que se publicó un documento basado en el de la Independencia de los Estados Unidos y en el que se exponía de forma clara las restricciones a las que estaban sometidas las mujeres.

El pueblo es muy bonito y tiene varios puntos de interés nacional (muchos de ellos relacionados con el tema de la lucha de las mujeres) pero nosotros nos dedicamos a pasear sin rumbo por la zona de la antigua fábrica, por una especie de paseo junto al río. Un sitio precioso.

Antes de marcharnos tomamos algo en un bar típico de por allí (la verdad que el pueblo estaba vacío; era domingo y había poca gente, solo alguna persona del pueblo) paramos en un bar muy típico a tomar algo, serían como las 6 y media de la tarde y allí los locales ya pedían para cenar…

Como aún teníamos tiempo, nos fuimos a otro precioso pueblo de la región: Geneva.

Este pueblo también es grande e importante dentro de la región y se encuentra a orillas del Lago Seneca.

Aparcamos el coche y lo que hicimos fue pasear tranquilamente por el paseo que hay junto al lago, ahí sí que había un ambientazo, gente paseando, en lancha, cenando, pescando…un sitio muy bonito y también con un bonito memorial al 11S y con una preciosa luz de atardecer.

Y ya dimos por terminada nuestra ruta por la desconocida y sorprendente región de los Finger Lakes (desconocida para nosotros claro, en USA es bastante conocida como nos dijeron personas por allí).

Cogimos el coche y nos fuimos dormir Henrietta (Rochester), como a una hora de camino para así adelantar camino a Niagara, nuestra siguiente parada.

El hotel elegido era de la cadena Microtel y resultó ser un acierto. Está a las afueras, en la carretera (al lado de varios restaurantes de comida rápida). Habitación muy limpia y cómoda y con un desayuno básico incluídoy muy barato (unos 55-60 euros).

Deciros que los Finger Lakes es una zona preciosa, muy muy bonita, de la cual me ha quedado un grato recuerdo y que no descarto volver algún día con más tiempo para disfrutar tranquilamente de la zona; conocer alguna bodega, bañarme en los lagos… Es una zona perfecta para perderse una semana (o dos…) y explorar toda la zona que es verdaderamente maravillosa.

Las brujas de Salem

Las brujas de Salem

Abandonamos Boston muy temprano y con muchísima pena, prometiéndonos a nosotros mismos que en un futuro volveríamos con al menos 2 días completos más para disfrutar de esta preciosa ciudad.

Comenzaba la auténtica ruta en coche ya… Nos esperaba un largo día por delante ya que nos íbamos a la región de los Finger Lakes.

Pero antes, la parada obligada: Salem el pueblo de las Brujas.

Salem es una localidad costera situada a una media hora de Boston, y que cada año es visitada por cientos de miles de personas, básicamente por el morbo que suscita el tema de la brujería. De hecho, el pueblo ha hecho de la brujería y de la leyenda su mayor reclamo, con tiendas, museos y atracciones varias.

Leer más