Bellissima Roma. Primer día.

Llegamos el día anterior muy tarde (cosas de horarios malos con Ryanair), y nos fuimos directos a hacer el check-in del B&B. Tras un pequeño malentendido con el personal del hotel porque el baño de nuestra habitación se había inundado. Nos dan habitación en otro sitio mucho mejor ubicado, y nuevo a estrenar por nosotros (de hecho creo que estábamos solos). Nos salió bien la jugada. Pero ya era tarde así que cenamos algo rápido en la habitación y a descansar que el día siguiente prometía.

 Tras una calurosa noche (ya no recordaba el verano en Roma…) nos despertamos con ganas de disfrutar a tope de la ciudad eterna. Además, 2 de julio, mi cumpleaños. Y no hay mejor lugar para pasar el día de tu cumpleaños.

El B&B está situado a escasos 50 metros de Santa Maria Maggiore, y el desayuno está concertado con una cafetería situada en la misma Plaza de Santa Maria Maggiore. El desayuno consiste en un capuccino y un bollo a elegir (hay bastante variedad). Yo siempre cogía el mismo cornetto (croissant) relleno de Nutella… (que bueno ¡!!).

Comenzamos las visitas por Santa Maria Maggiore, es una de las cuatro Basílicas de Roma; una grandiosa iglesia dedicada a la Virgen y en la que se pueden contemplar monumentos como el “San Cayetano sosteniendo al Niño” de Bernini; la Cripta de Belén o la tumba de Gian Lorenzo Bernini.

Como curiosidad, decir que al tratarse de una Basílica patriarcal, en la antigüedad decir que era usada mucho por el Papa.

 

Al salir de la Basílica, nos dirigimos a visitar Santa Prassede, una joya escondida que nadie debería perderse. Tiene un patio interior precioso y en esta iglesia se conserva un trozo de la columna donde flagelaron a Cristo (o eso dicen…). Buscarla porque merece mucho la pena y pasa desapercibida si no la buscáis.

Al lado de Santa Prassede y Santa Maria Maggiore, hay una oficina de turismo que aprovechamos para comprar nuestra Roma Pass (25 €/persona) que activaríamos días después.

 El planning de ese día no estaba muy decidido, así que decidimos sobre la marcha coger el metro dirección Piazza del Popolo; una bulliciosa plaza de la que sale la conocida Via del Corso. Pero primero íbamos a visitar Santa Maria del Popolo; una maravilla de iglesia. Pequeñita pero con joyas como La crucifixión de San Pedro y La Conversión de San Pablo de Caravaggio y la Capilla Chigi (que para nuestra desgracia estaba tapada por restauración). Solo por ver las dos obras de Caravaggio merece la pena la visita.

Cuando salimos, decidimos subir hasta Il Pincio; un mirador muy bonito desde el que se tiene una bonita perspectiva de la Plaza, de la ciudad y de la Cúpula de San Pedro (que domina toda la ciudad…).

Yo estaba realmente maravillado, (y no era mi primera en Roma) y el día no había hecho más que empezar.

Fuimos bajando;callejeando y descubriendo rincones, mirando escaparates; paseando por Via della Ripetta para ver el maravilloso Ara Pacis por fuera.

Salimos a la Via del Corso; entrando en una librería, viendo más tiendas y ya nos metemos por la Via delle Croce y salimos a la archiconocida Piazza di Spagna y su famosa escalinata.

Nos hacemos las típicas fotos en las escaleras y decidimos subir hasta llegar a Trinitá dei Monti. No teníamos planeado ver esa iglesia, pero teníamos tanto calor que decidimos entrar a estar un poco frescos. Además desde arriba tienes una vista estupenda de la Condotti y toda la Piazza.

 Bajamos de nuevo por la escalinata (sin poder evitar hacer un poco el payaso) y decidimos dirigirnos hacia la Piazza Colonna entrando primero por un pequeño pero caro centro comercial con varias tiendas de marca. Nos encontramos de frente con la Columna de Marco Aurelio que conmemora sus victorias contra los germanos y los sármatas y que poco tiene que envidiar a su melliza, la columna trajana.

 

Dejamos la Piazza Colonna y nos vamos perdiendo por callejuelas con mucho encanto, con puestos turísticos algunas, repletas de gente; es viernes y estamos en pleno centro y eso se nota.

Poco a poco las calles se van estrechando y se oye un rumor que poco a poco suena más fuerte, yo se lo que nos espera y de repente y aunque lo sepas, te sorprendes porque ante ti tienes la magnífica y extraordinaria FONTANA DI TREVI.

Da igual las fotos que hayas visto, da igual que ya la hayas visto, no importa siempre te quedas impresionado ante ella. Yo estaba emocionadísimo (al igual que ahora escribiendo este post). La recorremos de un lado a otro, nos sentamos, nos levantamos, la volvemos a admirar, no te cansas, tiramos la moneda para volver (si; volveré una mil veces más…) y hacemos decenas de fotos.

 

Después de refrescarnos un poco y descansar sentados en aquella preciosidad; cambiamos de rumbo, y decidimos dirigirnos hacia el Area Sacra; donde aunque parezca extraño no había gatos (el Area Sacra es conocida también como el Santuario de los Gatos) y no me extraña porque eran como la una y media de la tarde y caía un sol de justicia.

Estábamos bastante cansados pero teníamos ganas de más ¡! Había que aprovechar el tiempo a tope así que nos fuimos a Campo dei fiori; un mercado muy bonito con puestos de flores y comida, muy turista pero a la vez con mucha gente local que acude a hacer su compra diaria.

 

El hambre ya apretaba… así que decidimos comprar algo en “Il Capriccio” en la Via del Seminario. Nos comimos unos trozos de pizza buenísimos sentados mirando hacia el Pantheon; que mejor escenario para comer? Y más barato imposible.

 Y tras descansar un buen rato a la sombra y con el estómago lleno, nos dirigimos a uno de mis lugares preferidos de Roma: Il Pantheon. Recuerdo perfectamente cuando estudiaba historia del arte en el instituto como me maravillaba este edificio de proporciones perfectas. El efecto de la luz solar entrando por el óculo es espectacular. Cuando estás dentro te quedas maravillado pensando en lo perfecto de su estado de conservación (y es así porque la iglesia lo cristianizó; antes estaba dedicado a todos los dioses). Stendhal decía que lo más bonito de la antigüedad romana es el Pantheon; y puede que no le falte razón. Lástima los andamios pero… al menos en mi primera visita ya lo habóa visto con la fachada libre de hierros.

 

Cuando salimos del Pantheon decidimos tomarnos un delicioso café en la Tazza d’Oro (muy económico por cierto y rodeados de un ambiente puramente italiano). Tras este pequeño descanso nos dirigimos a la iglesia que está tras el Pantheon: Santa María Sopra Minerva (iglesia dedicada a la Virgen y construida sobre un templo dedicado a Minerva). Allí, nos aguardaba la grata sorpresa de descubrir una iglesia quizá “poco conocida” pero preciosa, con un techo muy bonito, estrellado y con una obra arte que no pasa desapercibida al visitante: un Cristo con la Cruz de Miguel Angel, una preciosa y limpia escultura que no te defrauda.

En la plaza de la iglesia, puedes ver el gracioso Elefantino de Bernini con un obelisco egipcio sobre él.

 

Caminamos sin prisa, disfrutando de las calles romanas, de la gente, del alboroto, del caos del tráfico, para llegar sin darnos cuenta a la preciosa Piazza Navona.

La plaza aun conserva la forma de estadio romano donde se formaban circos, carreras o incluso se llegaba a inundar para recrear batallas navales.

Sin duda es una zona espectacular, muy cinematográfica y dominada por la fuente del centro: La Fuente de los 4 Ríos de Bernini; una fuente realmente espectacular (como todas las obras del genial Bernini). El ambiente de la plaza es muy animado con todas esas terrazas y esos puestos de pintores callejeros. Frente a la fuente de Bernini tenemos la Iglesia ideada por su rival Borromini, Sant’Agnese in Agnone una pequeña pero bonita iglesia (como todas las iglesias de Roma).

Nos dimos cuenta que estábamos relativamente cerca de una iglesia que teníamos ganas de ver: Il Gesú así que dimos media vuelta y nos fuimos dispuestos a encontrar esta iglesia con ese techo espectacular. Es tal la ilusión óptica que no sabes si estás viendo pinturas o esculturas.

 Estábamos agotados y con los pies hechos polvo, pero teníamos ganas de mucho más; así que nos fuimos a Sant Luigi dei Francesi para ver los Caravaggio; pasando primero por la simpática Fontana delle Tartarughe.

Las obras de Caravaggio, que de decir, son a cada cual más bonita. Me encanta este pintor y su manera de jugar con las luces.

 

Se estaba haciendo tarde y nos quedaba uno de los platos fuertes del día (más aún?): la visita a Santa Maria della Vittoria, para visitar la que es sin duda mi escultura preferida: El éxtasis de Santa Teresa. Puedes estar horas y horas observándola; esos pliegues, el gesto del cuerpo, de la cara. Sin duda alguna. Bernini no tenía (ni tendrá) rival alguno. La posición en la que se encuentra dentro de la iglesia, es casi teatral, con los rayos de luz provenientes de arriba… Sin duda es algo que el visitante no debe pasar por alto.

 

Aprovechamos para dar una vuelta por Piazza Reppubblica y paramos en el Mcdonald’s para tomarnos algo fresquito y descansar los pies…

Antes de que empezara a anochecer nos fuimos al hotel a darnos una ducha antes de dar nuestro primer paseo nocturno por Roma.

 Ese primer paseo fue por la zona de Campindoglio, y su precioso mirador hacia los foros romanos. No me lo podía creer, estaba viendo anochecer sobre el foro romano. Un escenario perfecto para un cumpleaños perfecto.

 

Ya nos fuimos a cenar algo de camino al hotel para caer rendidos en la cama ¡!!

Mañana más y mejor!!

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